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sábado, enero 27, 2018

El gran varón






En la sala de un hospital
a las 9:43 nació Simón
Es el verano del '56
El orgullo de don Andrés, por ser varón
Fue criado como los demás
Con mano dura, con severidad
Nunca opinó
Cuando crezcas vas a estudiar
La misma vaina que tu papá, óyelo bien
Tendrás que ser un gran varón

Al extranjero se fue Simón
Lejos de casa, se le olvidó aquel sermón
Cambió la forma de caminar
Usaba falda, lápiz labial, y un carterón
Cuenta la gente que un dia el papá
Fue a visitarlo sin avisar
Vaya que error
Y una mujer le habló al pasar
Le dijo hola, qué tal papá, ¿cómo te va?
No me conoces yo soy Simón
Simón, tu hijo, el gran varón

No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza

Se dejó llevar por lo que dice la gente
Su padre jamás le habló
Lo abandonó para siempre

No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
Y no te quejes Andrés, no te quejes por nada
Si del cielo te caen limones
Aprende a hacer limonada

No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
Y mientras pasan los años, el viejo cediendo un poco
Simón ya ni le escribía, Andrés estaba furioso

No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
Por fin hubo noticias de dónde su hijo estaba
Andrés nunca olvidó el día de esa triste llamada

En la sala de un hospital
De una extraña enfermedad murió Simón
Es el verano del '86
Al enfermo de la cama 10 nadie lloró
Simón, Simón
Simón

No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
Hay que tener compasión, basta ya de moraleja
En que esté libre de pecado, que tire la primera piedra
No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza
El que nunca perdona tiene destino cierto
de vivir amargos recuerdos en su propio infierno
No se puede corregir a la naturaleza
Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza


Miguel Poveda

jueves, noviembre 16, 2017

Diciembre















Se levantó algo inquieta la mañana,
-entre nubes bajas, una tensa paz-;
los críos se han ido al cole protestando,
y el gato no quiere salir a rondar.

Ya es mediodía, y nada de nada;
el cielo promete, pero aún no da.
Los niños lo miran más que a la pizarra,
y aunque de reojo, la maestra, igual.

Y en el cristal, ¡un copo, al fin!
…lo trae el viento desde Navaín.
Ya está toda la escuela, nariz en la ventana,
soñando los bolazos “que algún fato va a llevar”.
La virgen de la escarcha subió a su catedral:
arriba en la montaña por fin se ha puesto a nevar.

Hoy en la mesa, esta no era mi casa:
se han comido todo, ¡y sin rechistar!
El flan a la boca de una cucharada,
¡y corriendo al patio!; la perra, detrás.

¡Un copo al fin!... y al fin tras él
como el plumón de un ángel al caer:
confeti de la nube, tropel de estrellas blancas,
sutil lluvia de nata, helada espuma de cristal…
El valle se ha hecho templo –penumbra tibia y paz-…
La tarde se arrodilla en trance para ver nevar.

Un revolar de querubines con bufanda;
los monaguillos montan bronca ante el altar.
Con devoción cumplen los ritos de la nieve:
¡cien mil bolazos!, y a patinar.
La calle en cuesta sirve de “esbarizaculos”,
y un gran muñeco hay que levantar.

Al pantalón le han roto la culera
y el pequeño trajo en la frente un chichón.
Fuera está la noche nieva que te nieva.
La casa ya duerme; solo quedo yo.

¿Te marchas ya, día feliz?
Gracias a ti recuerdo como fui.
¿Por qué la infancia vuelve en cuanto cae la nieve?;
¿por qué el geranio seco se aventura a rechitar?
¿Por qué este manto blanco al alba se ha de helar?...
Vivir es aprender que todo cambia sin cesar.

¡Buenas noches, gato!;
casi me olvido de ti.
¡Óyeme, ovillo peludo,
es tu hora de salir!
¡No te atuses los bigotes,
y a la calle de una vez!
¡Ayayay!, pobres gatitas,
hoy en vano esperaréis.

(…tic-tac, tic-tac, tic-tac)

En el silencio, mientras llega el sueño,
al cerrar los ojos creo oir nevar.
Y en cuanto me duermo, escucho a mi abuelo:
- Si en Boltaña nieva, en Yeba ¿qué será?

(…tic-tac, tic-tac, tic-tac)

La Ronda de Boltaña

La Ronda de Boltaña

miércoles, septiembre 20, 2017

Pongamos que hablo de Martínez




Fuimos cerrando, uno a uno cuatro bares,
Montevideo, ya hacía rato, amanecía.
Vos me augurabas oropeles y ultramares
y al regresar del baño, ¿quién no te creería?

Desorientado y confundiendo vocaciones,
yo estaba preso en mi alegría diletante.
Me fui a Madrid, con mi guitarra y mis canciones
haciendo caso a tu consejo delirante.

Y hoy que pasaron 22 diciembres ya
de aquella noche loca que selló mi suerte
esta canción - más vale tarde que jamás -
la escribo para agradecerte.

Y aunque sé bien que con tu empaque de Alatriste
te da pudor la confesión de borrachera,
creo que sabes que el regalo que me hiciste
me cambió la vida entera.

Te quiero mucho más de lo que te lo cuento.
Te veo mucho menos de lo que quisiera,
y como yo, una jauría de sedientos
que fuiste recogiendo por la carretera.

Te debo la "Milonga del moro judío"
y otra turné por el Madrid de los excesos,
donde aprendí a domar más de cien desvaríos
y a robar más de mil besos.

Tengo el detalle de camuflar tu apellido
y quien lo quiera adivinar, que lo adivine,
para nombrar a quien estoy agradecido,
pongamos que hablo de Martínez.

Y aunque sé bien que con tu empaque de Alatriste
te da pudor la confesión de borrachera,
creo que sabes que el regalo que me hiciste
me cambió la vida entera.

Creo que sabes que el regalo que me hiciste
me cambió la vida entera.

Jorge Drexler

Jorge Drexler

sábado, septiembre 19, 2015

Adán García


El último día en la vida de Adán García
lo halló como to(do)s los otros de su pasado
soñando ganarse el gordo en la lotería
los hijos y la mujer durmiendo a su lado.

Adán salió de su casa al mediodía,
después de una discusión muy acalorada;
su esposa quería pedirle plata a los suegros
y Adán besaba a sus hijos mientras gritaba:

«Esto se acabó, ¡vida!
la ilusión se fue, ¡vieja!
el tiempo es mi enemigo.
En vez de vivir con miedo
mejor es morir sonriendo
con el recuerdo vivo».

Por última vez entró a la tienda del barrio,
y ahí le fiaron un paquete de cigarrillos.
Por la avenida central lo vieron andando,
sin rumbo, las manos dentro de los bolsillos.

«Desde que Adán fue botado de su trabajo», dijo un vecino,
«noté en su forma de ser un cambio muy raro,
él siempre tan vivaracho, ahora andaba quieto,
pero en la tranquilidad del desesperado».

Dice el parte policial que Adán llegó a un banco,
y le gritó a una cajera que le entregara
todo el dinero que ella en su caja tuviera
y que si no lo hacía pronto que la mataba.

«El hombre me amenazó con una pistola», dijo una doña,
«por eso es que yo le daba lo que quisiera,
por la clase de salario que aquí me pagan
no voy a arriesgar la vida que Dios me diera».

Cuentan que al salir Adán corriendo del banco,
se halló con una patrulla parqueada al frente,
que no le hizo caso al guardia que le dio el alto,
que iba gritando y sonriendo como un demente.

Al otro día los periódicos publicaban
la foto de su cadáver en calzoncillos,
la viuda de Adán leyó en la primera plana:

LADRÓN USABA EL REVÓLVER DE AGUA DE SU CHIQUILLO

«Esto se acabó, ¡vida!
la ilusión se fue, ¡vieja!
el tiempo es mi enemigo.
Y yo pa(ra) vivir con miedo
prefiero morir sonriendo
con el recuerdo vivo».


Rubén Blades

Rubén Blades


Explotación didáctica. (Gabriela Arribas Esteras)

miércoles, septiembre 16, 2015

Tierna y dulce historia de amor




Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del Partido.

Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.

Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.

Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

En los plenos del Congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.

Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:

"Buena muchacha, ¿te acompaño a casa?".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".

Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.

Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.

Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.

Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.

Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.

Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.

Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

El comité disciplinario del Partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.

Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
del Partido, el Comité,
y de mi casa mi buena mujer.

Y quedé solo con los recuerdos de una pequeña
con uniforme de escuela,
con uniforme.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Da igual, yo te amo.
Estoy perdido, me echaron del Partido.
Solo quiero estar contigo.
Y qué le voy a hacer si me echó mi mujer
solo porque te quiero.
El mundo entero está a nuestros pies.

A nuestros pies.

Estoy seguro: a mí vendrás
cuando te dejen papá y mamá.
Estaremos juntos, lo sé mi amor,
cuando seas mayor.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.

Ismael Serrano

Ismael Serrano

Ismael Serrano. (En directo)

martes, septiembre 30, 2014

Habanera triste




Mi casa era un barco velero
cada vez que madre hacía la colada,
con velas de sábanas blancas
tendidas a los vientos de estas montañas.

Un barco de piedra en el valle,
anclado hace siglos a orillas del Ara,
frente a la isla de la Velilla
y entre las costas de Fiscal y Boltaña.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre país, adiós.

Y aunque han pasado muchos años
no podré olvidar nunca aquella mañana
en que descubrí que no sólo en los cuentos
siguen existiendo piratas.

Cuando al abordaje tomaron
el pueblo y tuvimos que marchar de casa,
y al ver las lágrimas de madre
a pique se me fue de golpe la infancia.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre país, adiós.

Fuegos fatuos entre las ruinas,
restos de naufragio en una triste playa:
aún hay noches en que navega
por mis pesadillas un buque fantasma.

Y siempre que surca mi alcoba
despierto empapado de sudor y rabia,
pues sé que han venido a anunciarme
que en mi pueblo muerto ha caído otra casa.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre pais, adiós.

La Ronda de Boltaña

lunes, septiembre 22, 2014

La planta 14




En la planta catorce del pozo minero
de la tarde amarilla tres hombres no volvieron.
Hay sirenas, lamentos, acompasados ayes
a la boca del pozo.

Dos mujeres de luto anhelando dos cuerpos
y una madre que rumia su agonía en silencio,
es el tercero.

A las diez la luna clara
se refleja en las sortijas del patrón recién llegado
con sombrero, gravedad y su aburrido gesto.

Él ha sido el primero, vendrán gobernadores,
alcaldes, ingenieros.
Tratarán de calmar,
la presentida viuda que se muerde el pañuelo,
no sabrán acercarse a la madre que les mira
con los ojos resecos.

A las doce el patrón mirará su reloj,
los otros ya se fueron,
y en un punto y aparte esbozará un fastidio
mientras piensa ¿pero dónde están éstos?

Ha llegado otro relevo de bomberos
y la una menos diez, era la noche,
el primero muerto.

Sentados en el suelo, los mineros
se hacen cruces y reniegan de Dios,
quién diría les pillara de sorpresa la tragedia repetida.
A veces el más bravo se le queda
mirando fijamente al patrón
con dientes apretados.

Y el patrón con sombrero,
tiene dos policías a su lado... ¡no hay cuidado!

Tres horas lentas pasan
y a la luz de las linternas asustadas
el cura con los ojos arrasados
al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos.
Y un chaval de quince años
mientras llora impotente se abraza contra un árbol.
Y el chófer del patrón con su gorra de plato
se siente desplazado, es un hombre prudente,
bien domado.

El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero
le recibe con sonrisa gris azul la madrugada
y con voces los mineros
mientras se abrazan todos y uno de ellos,
el mas fiero, por no irse al patrón,
llora en el suelo.

Víctor Manuel

miércoles, agosto 27, 2014

El muerto vivo




A mi amigo Blanco Herrera le pagaron su salario
y sin pensarlo dos veces salió para malgastarlo.
Una semana de juerga y perdió el conocimiento
como no volvió a su casa todos lo dieron por muerto.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Estaba tomando cañas, oleré lelé.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.

Pero al cabo de unos días de haber desaparecido
encontraron uno muerto, un muerto muy parecido.
Le hicieron un gran velorio, le rezaron la novena,
le perdonaron sus deudas y lo enterraron con pena.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Estaba tomando cañas, oleré lelé.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.

Pero un día se apareció lleno de vida y contento,
diciéndole a todo el mundo: ¡eh, se equivocaron de muerto!
El lío que se formó... Esto sí que es puro cuento.
Su mujer ya no lo quiere, no. No quiere vivir con muerto.

No estaba muerto, estaba de parranda.
No estaba muerto, estaba de parranda.

A mi amigo Blanco Herrera, le pagaron su salario.

No estaba muerto, estaba de parranda.

Su mujer ya no lo quiere, no quiere dormir con muerto.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.

Peret


In memoriam

La extraña pareja




Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan serio, tan alto, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.

Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.

Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y entre las manos una corona de difuntos.

Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.

Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos, vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,
se cayó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.

Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.

Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté y me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Ismael Serrano

domingo, junio 22, 2014

Cruz de navajas




A las cinco se cierra la barra del 33,
pero Mario no sale hasta las seis
y si encima le toca hacer caja despídete.
Casi siempre se le hace de día.

Mientras María, ya se ha puesto en pie
ha hecho la casa,
ha hecho hasta el café
y le espera medio desnuda.

Mario llega cansado y saluda
sin mucho afán,
quiere cama pero otra variedad.
Y María se moja las ganas en el café,
magdalenas del sexo convexo,
luego al trabajo en un gran almacén.
Cuando regresa no hay más que un somier,
taciturno que usar por turnos.

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.

Pero hoy como ha habido redada en el 33,
Mario vuelve a las cinco menos diez.
Por su calle vacía a lo lejos sólo se ve
a unos novios comiéndose a besos
y el pobre Mario se quiere morir,
cuando se acerca para descubrir
que es María con compañía.

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.

Sobre Mario de bruces tres cruces,
una en la frente la que más dolió,
otra en el pecho la que le mató
y otra miente en El Noticiero:
"Dos drogadictos en plena ansiedad
roban y matan a Mario Postigo
mientras su esposa es testigo
desde el portal",
en vez de:

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.

Mecano

sábado, junio 21, 2014

Pacto entre caballeros


No pasaba de los veinte
el mayor de los tres chicos
que vinieron a atracarme el mes pasado.

- Subvenciónanos un pico
y no te hagas el valiente
que me pongo muy nervioso si me enfado.

Me pillaron diez quinientas
y un peluco marca Omega
con un pincho de cocina en la garganta,
pero el bizco se dio cuenta
y me dijo - oye, colega,
te pareces al Sabina ése que canta.

Era un noche cualquiera,
puede ser que fuera trece,
¿qué más da? pudiera ser que fuera martes.
Sólo sé que algunas veces
cuando menos te lo esperas
el diablo va y se pone de tu parte.

- Este encuentro hay que mojarlo
con jarabe de litrona,
compañeros antes de que cante el gallo.
- Tranquilo, tronco, perdona,
y un trago pa(ra) celebrarlo.
Los tres iban hasta el culo de caballo.

A una barra americana
me llevaron por la cara,
no dejaron que pagara ni una ronda,
controlaban tres fulanas
pero a mí me reservaban
los encantos de "Maruja la cachonda".

Nos pusimos como motos,
con la birra y los canutos
se cortaron de meterse algo más fuerte;
nos hicimos unas fotos
de cabina en tres minutos...
parecemos la cuadrilla de la muerte.

Protegidos por la luna
cogieron prestado un coche,
me dejaron en mi queli y se borraron
por las venas de la noche
- Enróllate y haznos una
copla guapa de la tuyas.
Me gritaron.

Me devolvieron intacto,
con un guiño mi dinero,
la cadena, la cartera y el reloj;
yo, que siempre cumplo un pacto
cuando es entre caballeros,
les tenía que escribir esta canción.

Hoy venía en el diario
el careto del más alto,
no lo había vuelto a ver desde aquel día;
escapaba del asalto
al chalé de un millonario
y en la puerta le esperó la policía.

Mucha, mucha policía...

Joaquín Sabina

lunes, junio 09, 2014

Hijo de la luna


Tonto el que no entienda.
Cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna hasta el amanecer.
Llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé.

Tendrás a tu hombre, piel morena,
desde el cielo habló la luna llena,
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él,
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer.


Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer,
dime luna de plata
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
Hijo de la luna...


De padre canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño,
con los ojos grises
en vez de aceituna,
niño albino de luna.
Maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo.

Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
- ¿de quién es el hijo?
me has engaña(d)o fijo.
Y de muerte la hirió,
luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó.

Y las noches que haya luna llena
será porque el niño esté de buenas.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.

Mecano

domingo, junio 08, 2014

La raja de tu falda




Era una tarde tonta y caliente
de esas que te quema el sol la frente
era el verano del 97
y yo me moría por verte.
Mi única idea era camelarte
era llevarte a cualquier parte,
yo ese día tocaba en el bar sin nombre
y allí esperaba encontrarte.

Me puse un pantaloncito estrecho
la camiseta de los conciertos
vamos josele tira "p'al" coche
porque esta noche nos la comemos.

Y al pasar por tu calle allí estabas tú
esperando en la parada del autobús,
comiéndote con gracia aquel chupachup
¡que vicio que vicio!

No sé qué me dio por la espalda
cuando vi la raja de tu falda
que un seat panda se me cruzó
y se comió el parachoques de mi Ford Escort.

Por la raja de tu falda
yo tuve un piñazo
con un seat panda.

10:40 post meridiam
llegamos tarde para no variar
y el tío del garito está mosquea(d)o.

Porque aún no hay nada monta(d)o
y la gente entra que te entra,
y yo enchufa que te enchufa,
mi hermano prueba que te prueba
¿esto se escucha o no se escucha?

Entre el calor de la gente, alma del ambiente,
los focos deslumbrantes son muy potentes.

El público delante muy expectante
¡caliente, caliente!
De repente se abrió la puerta
mientras yo cogía la guitarra
y me temblaron las piernas
al ver de nuevo la raja de tu falda.

Por la raja de tu falda
yo rompí tres cuerdas
de esta guitarra.

Y ahora ya pasado el tiempo,
parece que fuera ayer
desde que desapareciste
del concierto,
yo no te he vuelto a ver,
ya no recuerdo tus ojos,
ni siquiera tu mirada,
tan sólo puedo acordarme de la raja de tu falda.

Por la raja de tu falda
yo me he obsesiona(d)o y voy de barra en barra.

Por la raja de tu falda
yo tuve un piñazo con un seat panda.

Por la raja de tu falda
yo tuve un siniestro con un seat panda.

Estopa

jueves, junio 05, 2014

El show del Perro Salchicha


Perro salchicha, con calma chicha,
toma solcito a la orilla del mar.
Tiene sombrero de marinero
y en vez de traje se puso collar.

Una gaviota medio marmota,
bizca y con cara de preocupación,
viene planeando, mira buscando
el desayuno para su pichón.

Pronto aterriza porque divisa
un bicho gordo como un salchichón.
Dice "¡Qué rico!" y abriendo el pico
pesca al perrito como un camarón.

Perro salchicha, con calma chicha,
en helicóptero cree volar.
La pajarraca cómo lo hamaca,
entre las nubes y arriba del mar.

Así lo lleva hasta la cueva,
donde el pichón se cansó de esperar.
Pone en el plato liebre por gato,
cosa que a todos nos puede pasar.

El pichón pía con energía,
dice "¡Mamá, te ha fallado el radar!".
El desayuno es muy perruno,
cuando lo pico se pone a ladrar.

Doña gaviota va y se alborota,
perro salchicha un mordisco le da.
En la pelea, ¡qué cosa fea!,
vuelan las plumas de aquí para allá.

Doña gaviota, ojo en compota,
perro salchicha, con más de un chichón.
Así termina la tremolina,
espero que servirá de lección.

El que se vaya para la playa
que desconfíe de un viaje en avión.
Y, sobre todo, haga de modo
que no lo tomen como un camarón.

Rosa León

martes, mayo 27, 2014

Carta a Lucinio


Desde las tierras altas
ahora he venido
a parar en el llano
de polvo y ruido.
No sé quién me ha empujado
ni me ha traido.

Acuérdate Lucinio
este verano
cuando el pantano baje
de ir al collado
y en la tumba de madre
ponle un recado.

También piensa en Vicente
y en Indalecio,
que bajo tanta roca
quedaron yertos.
Por aquí veo a sus viudas
con sus aprietos.

Escúpele al pantano
y a quien lo hizo
que nos quitó la tierra
casa y panizo
y al fin tras tantas horas
nada tuvimos.

De todo lo que daban
nada nos dieron.
Trabajo pa(ra) los hombres
que aquí lo hicieron.
A todas horas ruido,
sofoco y miedo.

Algunas veces pienso
de ir al pantano
y cuando esté bien lleno
tirarme dentro
y hundirme a estar contigo
como hace tiempo.

José Antonio Labordeta

domingo, mayo 25, 2014

Clara


Clara,
distinta Clara,
extraña entre su gente, mirada ausente.

Clara,
a la deriva,
no tuvo suerte al elegir la puerta de salida.

Clara,
abandonada
en brazos de otra soledad.

Esperando hacer amigos por la nieve
al abrigo de otra lucidez,
descubriendo mundos donde nunca llueve,
escapando una y otra vez.

Achicando penas
para navegar...
estrellas negras vieron por sus venas
y nadie quiso preguntar.

Clara
se vio atrapada,
abandonó el trabajo,
se vino abajo.

Clara
languidecida
perdida en un camino de ansiedades y ambrosías.

Clara
no dijo nada
y un día desapareció.

Recorriendo aceras dicen que la vieron
ajustando el paso a los demás,
intentando cualquier cosa por dinero
para hincarse fuego una vez más.

Esa madrugada
Clara naufragó,
tenía el mar de miedo en la mirada,
las ropas empapadas
y el suelo por almohada.
Y lentamente amaneció.

Joan Baptista Humet

Ana Torroja

viernes, mayo 23, 2014

El Dorado


He pasado mil años viendo cómo mi madre
trabajaba y llegaba a casa siempre tarde,
una vez, y otra vez, treinta días al mes.
Cada noche, después de estar yo acostado,
la sentía abrir la puerta de mi cuarto.
Cambió el verme crecer por comer a diario,
por comer a diario.

Vi a mis padres correr en busca de El Dorado,
vi a mis padres luchar, cada uno por su lado.
Lo mejor de sus vidas, dónde se ha quedado.
Quizás yendo detrás del maldito El Dorado.

Vi a mi padre luchar contra los elementos,
naufragar con su vida contra el muro del tiempo.
No tuvo otra oportunidad.
Y llegaba a casa con las manos cortadas
de montar con las manos armarios de chapa.
No tuvo otra oportunidad,
otra oportunidad.

Vi a mis padres correr en busca de El Dorado,
vi a mis padres luchar, cada uno por su lado.
Lo mejor de sus vidas, dónde se ha quedado.
Quizás yendo detrás del maldito El Dorado.

Intenté resolver solo todas mis dudas,
y, veinte años después, aún me quedan algunas.
La vida sigue y yo también.
Y aunque dicen que el tiempo no pasa en balde,
cometí mis errores más bien pronto que tarde.
No usé su ejemplo en aprender,
y en su propio universo vi a mis padres caer,
vi a mis padres caer.

Vi a mis padres correr en busca de El Dorado,
vi a mis padres luchar, cada uno por su lado.
Lo mejor de sus vidas, dónde se ha quedado.
Quizás yendo detrás del maldito El Dorado.

Revólver

lunes, mayo 19, 2014

Marta, Sebas, Guille y los demás




Marta me llamó a las seis hora española.
Sólo para hablar, sólo se sentía sola
porque Sebas se marchó de vuelta a Buenos Aires.
El dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie.
Dónde empieza y dónde acabará
el destino que nos une y que nos separará.

Yo estoy sola en el hotel, estoy viendo amanecer.
Santiago de Chile se despierta entre montañas.
Aguirre toca la guitarra en la 304.
Un gato rebelde que anda medio enamora(d)o
de la señorita rokandroll, aunque no lo ha confesado,
eso lo sé yo.

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas.
Son mis amigos, por encima de todas las cosas.

Carlos me contó que a su hermana Isabel
la echaron del trabajo sin saber por qué.
No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato,
aquella misma tarde fuimos a celebrarlo.
Ya no tendrás que soportar al imbécil de tu jefe ni un minuto más.
Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas.
Son mis amigos, por encima de todas las cosas.
Son mis amigos.

Alicia fue a vivir a Barcelona y hoy ha venido a mi memoria.
Claudia tuvo un hijo y de Guille y los demás ya no sé nada.

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas.
Son mis amigos, por encima de todas las cosas.

Amaral

martes, mayo 06, 2014

Juegos de azar


Recordarás la primera vez
que con su trajín nos juntó la vida,
llamaste al timbre para vender
libros sobre razas desconocidas...

¿Qué nos sucedió?
Que acabamos desnudos
jugando abrazados
sobre el parquet
al juego del amor.

Luego te marchaste sin dejar ni un papel
con tu nombre y tu dirección,
alguien te esperaba donde siempre a las tres
y eran ya más de las dos.

Volví a encontrarte meses después,
la casualidad me cruzó contigo
en el vestíbulo de un hotel:
"¿Qué demonios andas haciendo en Vigo?"

Cuando me desperté
me besabas los párpados.
"¿Cómo te llamas?", te pregunté
después amaneció.

Y así fue como el tabique de aquel hotel
que nos separaba cayó;
tú tenías el cuarto ciento cuarenta y tres,
yo el ciento cuarenta y dos.

Lustros pasaron sin que el azar,
duende juguetón, sus hilos moviera;
casi me había olvidado ya
de tus pies subiendo por mi escalera...

Pero antesdeayer
en un cine de barrio
una voz me llamó
desde el ambigú,
y supe que eras tú.

Y la rara historia otra vez se repitió
unos cuantos años después,
en taquilla te habían dado la fila dos
y a mí me dieron la tres.

Joaquín Sabina

domingo, marzo 30, 2014

Tatuaje


Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré en el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.

Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:

Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo de un pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios, se dejó olvidado,
el beso de amante, que yo le pedí.

Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si está vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.

Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.

Mira tu nombre tatuado
en la caricia de mi piel
a fuego lento lo he marcado
y para siempre iré con él.

Quizá ya tú me has olvidado
en cambio yo no te olvidé
y hasta que no te haya encontrado
sin descansar te buscaré.

María Rodés