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lunes, marzo 11, 2024

Yo me bajo en Atocha




Con su boina calada, con sus guantes de seda,
Su sirena varada, sus fiestas de guardar,
Su vuelva usted mañana, su sálvese quien pueda,
Su partidita de mus, su fulanita de tal

Con su todo es ahora, con su nada es eterno,
Con su rap y su chotis, con su okupa y su skin,
Aunque muera el verano y tenga prisa el invierno,
La primavera sabe que la espero en Madrid

Con su otoño Velázquez, con su Torre Picasso,
Su santo y su torero, su Atleti, su Borbón,
Sus gordas de Botero, sus hoteles de paso,
Su taleguito de hash, sus abuelitos al sol

Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo,
Su dieciocho de julio, su catorce de abril
A mitad de camino entre el infierno y el cielo
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid

Aunque la noche delire como un pájaro en llamas
Aunque no dé a la gloria la Puerta de Alcalá
Aunque la maja desnuda cobre quince y la cama
Aunque la maja vestida no se deje besar

Pasarela "Cibeles", cárcel de Yeserías,
Puente de los Franceses, tascas de Chamberí
Ya no sueña aquel niño que soñó que escribía,
Corazón de María, no me dejes así

Corte de los Milagros, Virgen de la Almudena,
Chabolas de uralita, Palacio de Cristal,
Con su no "pasarán", con su "vivan las caenas"
Su cementerio civil, su banda municipal

He llorado en Venecia,
Me he perdido en Manhattan,
He crecido en la Habana,
He sido un paria en París
México me atormenta,
Buenos Aires me mata,
Pero siempre hay un tren
Que desemboca en Madrid

Pero siempre hay un fuego
Pero siempre hay un niño que envejece en Madrid,
Pero siempre hay un vuelo
Pero siempre hay un coche que derrapa en Madrid,
Pero siempre hay un barco
Pero siempre hay un fuego que se enciende en Madrid,

Pero siempre hay un sueño
Pero siempre hay un barco que naufraga en Madrid,
Pero siempre hay un niño
Pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid

Joaquín Sabina


sábado, septiembre 26, 2015

Puede ser que la conozcas




Ella es una mujer que no conoce el mar.
Sus piernas tienen el color de las aceras.
Bastante exagerada y algo bipolar.
Es tan humilde y a la vez tan altanera.

La niña vieja que no acaba de crecer.
Que abre sus piernas por la noche a los extraños
La chica eterna del mantón y del clavel.
La adolescente que ha cumplido tantos años.

Ella es frenética, está corriendo siempre.
Puede que un día la hayas visto madrugar.
Pero de noche no hay un alma que la acueste.
Se emborracha fácilmente, siempre encuentra abierto un bar.

Ella es caótica, cercana y orgullosa
te hará pensar que baila solo para ti.
Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid.

Ella es tan cariñosa y tan sentimental.
Te acogerá, ella abre sus brazos a cualquiera.
Y, aunque lo oculte, sigue siendo bipolar.
Tan madridista y a la vez tan colchonera.

En ocasiones necesito serle infiel.
Irme unos días, darme un tiempo de descanso.
Pero al estar con otras algo empieza a arder.
Y en poco tiempo voy de vuelta hasta sus brazos.

Ella es frenética, está corriendo siempre.
Puede que un día la hayas visto madrugar.
Pero de noche no hay un alma que la acueste.
Se emborracha fácilmente, siempre encuentra abierto un bar.

Ella es caótica, cercana y orgullosa
te hará pensar que baila solo para ti.
Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid.
Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid.
Puede ser que la conozcas...

Ella es caótica, cercana y orgullosa
te hará pensar que baila solo para ti.
Puede ser que la conozcas, tal vez te haya enloquecido,
si la viste caminando por el Rastro los domingos.

Ella es frenética, está corriendo siempre.
Puede que un día la hayas visto madrugar.
Pero de noche no hay un alma que la acueste.
Se emborracha fácilmente, siempre encuentra abierto un bar.

Ella es caótica, cercana y orgullosa
te hará pensar que baila solo para ti.
Puede ser que la conozcas, tal vez te haya enloquecido,
si la viste caminando por el Rastro los domingos.

Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid.
... es Madrid.
Marwan

Marwan y Jorge Drexler

lunes, enero 01, 2007

La Puerta de Alcalá






Acompaño a mi sombra por la avenida,
mis pasos se pierden entre tanta gente,
busco una puerta, una salida
donde convivan pasado y presente...

De pronto me paro, alguien me observa,
levanto la vista y me encuentro con ella.
Y ahí está, ahí está, ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

Una mañana fría llegó Carlos III con aire insigne
se quitó el sombrero muy lentamente
bajó de su caballo con voz profunda
le dijo a su lacayo: ahí está la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá.

Lanceros con casaca, monarcas de otras tierras,
fanfarrones que llegan inventando la guerra,
milicias que resisten bajo el "no pasarán".
El sueño eterno como viene se va
y ahí está, ahí está la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá.

Todos los tiranos se abrazan como hermanos,
exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes,
manadas de mangantes, doscientos estudiantes
inician la revuelta son los años sesenta
y ahí está, ahí está la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá.

Un travestí perdido, un guardia pendenciero,
pelos colorados, chinchetas en los cueros,
rockeros insurgentes, modernos complacientes,
poetas y colgados, ¡aires de libertad!
Y ahí está la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá.

La miro de frente y me pierdo en sus ojos,
sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña,
no intento esconderme, nadie la engaña,
toda la vida pasa por su mirada.
Mírala, mírala, mírala, mírala, mírala
la Puerta de Alcalá.

Mírala, mírala, mírala, mírala,
la Puerta de Alcalá.


Víctor Manuel y Ana Belén