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martes, febrero 28, 2017
No hay tanto pan
Hay un gallo
que llora y que grita
"despierta, despierta, despierta, despierta", prudente.
Que esto duele,
te arrasa,
te mata, te irrita.
Qué suerte la tuya tan cruda y maldita.
Reza de día de noche y no almuerza.
Se cree mala madre y también mala hija.
¿Dónde está la suerte? La mía, poquita.
Alguien se lo da y después se lo quita.
Y no hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
Unos son grandes y otros valientes,
unos traicionan y otros son fuertes.
Despierta Mercedes,
ay, mi Patricia,
Tomás, Martín, Juan, Lola, Pablo y Cristina,
que esta gran culpa no es tuya ni mía.
Mentiras, sonrisas y amapolas,
discursos, periódicos, banqueros y trileros.
Canciones, manos y pistolas,
bolsos, confeti, cruceros y puteros.
Te roban y te gritan,
te roban y te gritan.
Te roban y te gritan,
y lo que no tienes también te lo quitan.
No hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
no hay tanto pan, pan, pan...
Y es indecente, es indecente,
gente sin casa, casas sin gente.
Es indecente.
No, no hay tanto pan.
(convierten el pueblo en banco
la mierda en oro
lo negro en blanco)
No hay tanto pan.
Silvia Pérez Cruz
jueves, noviembre 17, 2016
Hijos de un mismo dios
Cinco de la mañana ahí en Tijuana
Se oye un disparo desde una ventana
María mira hacia al cielo, ya está acostumbrada
Es la banda sonora de cada madrugada
Una pareja viviendo en Nueva York
Trabaja a jornada completa, otra cuota, otro ordenador
Su tiempo se resume, con tiempo que no consume
La banda sonora: es el sonido de su reloj
Doce de la noche en el sur de Europa
Pongamos que hablo de Madrid
La palabra crisis bautizará la mañana
Es la banda sonora de tanto repetir
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué siempre caen los mismos, por qué? Oye, dímelo
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué los ojos se nublan?
¿Por qué los ojos se acostumbran a todo este dolor?
(¡Vámonos!)
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh
São Paulo, siete de la tarde
Cacerolas en lugar de tambores inundan la calle
João sigue con lo suyo, con sus labores
Fuera suena la banda sonora de sus dolores
Luis, con el mundo, lleva una vida muy social
En la Red un millón de amigos
Dice: No te pueden fallar
Pero en su casa hace un mes
Que nadie cruza su portal
La banda sonora: Solitaria comunidad
Un hombre camina por las calles de Dakar
Se pregunta si una enfermedad se puede orquestar
¿Quién traerá la vacuna?
Moneda y cambio de una fortuna
Una banda sonora que pronto se olvidará
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué siempre caen los mismos, por qué? Oye, dímelo
(¡Escucha!)
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué los ojos se nublan?
¿Por qué los ojos se acostumbran a todo este dolor?
(Vámonos!)
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh
Y nos piden convivir, sin perder la cordura
Dar la mano con soltura a los Tipos de interés
Aceptar su economía como animal de compañía
Correr con ataduras sobre su mundo de papel
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh
Macaco
viernes, septiembre 18, 2015
Canción para Dimitris
Refugio de palomas
Luz violeta de pincel
La mañana griega se sintió volar
Serena la cigarra
Se aturdió bajo el mantel
Que acogía un desayuno sin usar.
La higuera vio la fuente
Y brotó luz de la miel
Son las siete y los dioses ya no están
Dimitris es agudo
Un anciano de papel
Una voz que clama al mundo sin gritar.
A veces el destino nos empuja hacia el final
Rompiendo las señales de aparcar
Un tiro no es un ruido es como una catedral
Que se esfuma entre la niebla de cristal.
Dimitris busca el árbol
Y Sintagma es el lugar
Al frente el Parlamento Nacional
Empuña una pistola
En un gesto tan vulgar
Que no llama la atención del personal.
“No quiero su limosna
Hoy me rindo sin luchar
No buscaré comida en un corral”.
Los cielos se cerraron
Y la tierra fue a llorar
Era abril en cada punto cardinal.
A veces el destino nos empuja hacia el final
Rompiendo las señales de aparcar
Un tiro no es un ruido es como una catedral
Que se esfuma entre la niebla de cristal.
A veces el destino nos empuja hacia el final
Rompiendo las señales de aparcar
El portavoz del Fondo Monetario Gerry Rice
Confesó que estuvo a punto de llorar.
Joaquín Carbonell
Joaquín Carbonell, Patxi Andion, Manuel Cuesta, Clara Ballesteros, Jorge Castro, Muerdo, Pablo Guerrero, Isabel Marco y Daniel Sancet (del grupo aragonés Insolenzia), Javier Bergia, Elisa Serna, Rafa Mora, Cristina Narea, Moncho Otero, Lucía Caramés, Marina Rossell y Nilda Fernández.
lunes, septiembre 07, 2015
Además nos votaréis
Os frustraremos los sueños,
os haremos depresivos,
robaremos el futuro
y además nos votaréis.
Os bajaremos los sueldos,
os quitaremos derechos,
nos llevaremos la pasta
y además nos votaréis.
¡Ey, mira tú!
Y además nos votaréis.
Nos gusta veros así,
bien cogidos por los huevos.
Ni la luz puede escapar
de los fantasmas del miedo.
La palmaréis en Urgencias,
os quedaréis sin escuelas,
os robaremos los hijos
y además nos votaréis.
Os llenaremos las calles
de sangre y antidisturbios,
os forraremos a hostias
y además nos votaréis.
¡Ey, mira tú!
Y además nos votaréis.
Nos gusta veros así,
bien cogidos por los huevos.
Ni la luz puede escapar
de los fantasmas del miedo.
Nos gusta follaros bien
porque el Poder es joder.
Cabrones, qué: ¿se está bien
en el agujero negro?
Os mentiremos mil veces
y volveréis a creer
con la fe del carbonero
y además nos votaréis.
Nos pillaréis in fraganti,
nunca podréis probar nada,
somos la ley y la trampa
y además nos votaréis.
¡Ey, mira tú!
Y además nos votaréis.
Nos gusta veros así,
bien cogidos por los huevos.
Ni la luz puede escapar
de los fantasmas del miedo.
Nos gusta follaros bien
porque el Poder es joder.
Cabrones, qué: ¿se está bien
en el agujero negro?
Ángel Petisme
Ángel Petisme con Kutxi Romero y El Drogas
martes, mayo 06, 2014
Runrún
Eres un gato observando el horror,
hay quien te mira y se frota las manos.
Los otros evitan la conversación
y hay algunos que se arrojan desde el balcón.
De pronto un ruido, un motivo de celebración.
Vienen de frente gigantes de azul
con las bocas llenas de su democracia,
pero el miedo ha dejado de ser la actitud.
Suena en cada cabeza un hermoso runrún:
"Nos quieren en soledad, nos tendrán en común".
Ven ya que aquí estamos a salvo,
oye esta nueva canción
y en cuanto termine que empiece la resituación.
Mira y admira, ¿qué hay en la ciudad?
Dicen que es un elefante varado.
Algunos lo llaman el circo mundial
y hay quien acude a diario allí a vomitar.
¿No hace hoy un día precioso para explosionar?
Ven ya que aquí estamos a salvo,
oye esta nueva canción
y en cuanto termine que siga la resituación.
Nacho Vegas
miércoles, abril 09, 2014
Golpe maestro
Robaron las antenas,
la miel de las colmenas,
no nos dejaron ni banderas que agitar.
Cambiaron paz por deudas,
ataron nudos, cuerdas
y la patrulla nos detuvo por mirar.
Llevaron los finales
a tierra de neutrales,
no nos dejaron líneas ni para empezar.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.
Robaron las linternas,
la lumbre en las cavernas,
no nos dejaron mapas de la oscuridad.
Vendieron humo y calma,
lingotes de hojalata,
palacios de ceniza y cartas sin marcar.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.
Fundieron plomo y cobre,
pusieron sal en sobres.
Alerta, hay un testigo.
Nos han dejado vivos.
Fue un atraco perfecto,
excepto por esto:
nos queda garganta, puño y pies.
No fue un golpe maestro,
dejaron un rastro,
ya pueden correr. Ya vuelve la sed.
Vetusta Morla
martes, diciembre 13, 2011
Atenas en llamas
Caía una noche de Mayo
sobre el Lykavittos,
cenábamos en tu terraza
con todos los Mitos...
Y arriba, la voz de Vasilis
desde la azotea,
hablaba, tras largos ronquidos,
con Zeus y Atenea.
Y abajo, saciando con ouzo
la sed de Dionisos,
llorábamos por las elipsis
de la Historia en los frisos
con lágrimas de ira callada
frente a la impostura
de quienes hicieron del robo
su genio y figura...
Y Atenas en llamas, y Atenas en llamas...
contra un Occidente narciso e insolente,
rompiéndose a trizas...
Atenas ardiente
a veces sueña que va a renacer
de sus cenizas.
Y, hablando, nos dio como un rapto
por la antigua Europa
que ya no va a lomos del Toro
sino de la tropa
que marcha pisando las ruinas
de la inteligencia
del mármol que está a la intemperie
de la decadencia.
Y en sueños, al cielo nos fuimos
como Prometeo
en busca del Fuego Sagrado
del Caos y el cabreo...
Y así, una Pequeña Columna
de locos y artistas
se alzaron con fuego en tu Barrio
de los Anarquistas.
Luis E. Aute
(Dedicado a mi amiga Leonor)
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