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lunes, octubre 23, 2017

Canela en rama




Yo que nunca supe llegar a mi hora
hoy me quedé esperándote.
Y aunque diga mi oculista
que tengo muy mal la vista
hoy me quedé mirándote.

Y pese a que el insomnio me desvela cada noche
hoy me quedé; soñándote...

Yo que hablo hasta debajo del agua
hoy me sorprendí escuchándote.
Y aunque de puro cobarde
siempre he sido pacifista,
hoy te luché;
y te gané.

Yo, que siempre he sido de poner tierra por medio
hoy te vi, y me quedé.

Aunque soy alérgico a la franela me quedé en tu cama.
No combinan mis cortinas con tus entretelas
y aún así hoy cocino en tu cocina, corazón;
canela en rama.

Hoy cocino en tu cocina, corazón.

Yo que siempre fui animal nocturno
hoy me quedo a ver amanecer.
Y yo que siempre fui rockero
hoy te canto por boleros
ay "si tú me dices ven"...

Yo que siempre he huído de las modas
hoy visto Pret a Porter.
Son las cosas de la vida,
son las cosas del querer.
Yo venía de visita,
yo venía de visita y me quedé.

Aunque soy alérgico a la franela me quedé en tu cama.
No combinan mis cortinas con tus entretelas
y aún así hoy cocino en tu cocina, corazón;

canela en rama.

En tu cocina, corazón, canela en rama
En tu cocina, corazón.

Yo que nunca supe llegar a mi hora
hoy me quedé esperándote...

El Kanka

El Kanka

lunes, abril 21, 2014

Palito de madera




Caminaré despacio
por los hermosos días
que me tocó vivir,
que aún llenos de arañazos
que dejan los amores
que sin querer perdí.

Colmaron de ventura,
cariño y más ternura
de la que uno pueda pedir,
los años tan dichosos
de música y antojos,
allá por donde fui.

Qué pena de arbolito,
qué verde y tan bonito,
tenerse que partir.
Palito de madera,
ceniza de una hoguera
que se ha de consumir.

Qué corto este viaje,
qué rabia y qué coraje,
qué ganas de seguir,
por qué habré de marcharme,
queriendo pues quedarme,
quisiera repetir.

Qué lánguido este beso,
tan duro como un hueso,
incierto y tan hostil,
será que hay que dar paso,
no hay vida sin ocaso
nostálgico y febril.

El tiempo es como un tango
frenético y fandango,
celeste y carmesí.
Se vive acostumbrado,
mas luego despojado
se muere porque sí.

Se pierde la memoria,
no queda ni la gloria,
si acaso algún rumor.
Qué insólito fracaso,
sentir que ya de paso,
me muero por tu amor.

Javier Bergia e Ismael Serrano