Mostrando entradas con la etiqueta deseos de futuro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deseos de futuro. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 21, 2023

El día que yo me muera




El día que yo me muera no me corten ni una flor
Traigan la plantita entera, pongan un jardín en mi honor
No se le teme a la muerte, que el morir es natural
Se teme más a las cuentas que en el cielo “ties” que dar
El día que yo me muera no lloren porque me fui
Alcen la copa y brinden por todo lo que viví

Cuando ya no esté, recuérdame
Y vistan de alеgres colores que mе amaron y yo amé
Que la puerta de casa se quede abierta
Y por no tener pena no pidan perdón
Que el luto cuando es sentido se lleva en el corazón
Y cada vez que me nombres yo reviviré
Desde donde esté, te protegeré

El día que yo me muera no quiero tu adoración
Si no me quisiste en vida, ahórrate la actuación
El día que yo me muera que me entierren en un prao
Que mi cuerpo sea alimento pa' la hierba del ganao
Qué hermoso será morirse, morirse siendo querido
Porque quien amarga es la muerte, cuando la muerte es olvido
Cuando ya no esté, recuérdame
Y vistan de alegres colores que me amaron y yo amé

Que la puerta de casa se quede abierta
Y por no tener pena no pidan perdón
Que el luto cuando es sentido se lleva en el corazón
Y cada vez que me nombres yo reviviré
Desde donde esté, te protegeré

(Cuando ya no esté)
Me dejan la puerta abierta
(Cuando ya no esté)
Y se visten de alegres colores
(Cuando ya no esté)
Y no sientan pena, penita, pena 
(Cuando ya no esté)
Yo os llevo en el corazón

domingo, mayo 04, 2014

A cántaros




Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes
pero ¿quién nos ata?
Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua.

Que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
que tiene que llover
a cántaros.

Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata?
Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio,
preparada tu marcha.

Hay que doler de la vida, hasta creer
que tiene que llover
a cántaros.

Ellos seguirán dormidos
en sus cuentas corrientes de seguridad.
Planearán vender la vida y  la muerte y la paz.
¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
que la siesta se acaba.
Y que una lluvia fuerte, sin bioencimas, claro,
limpiará nuestra casa.

Hay que doler de la vida, hasta creer,
que tiene que llover
a cántaros.

Pablo Guerrero

Ismael Serrano

Pablo Guerrero con Luis Pastor, Lourdes Guerra, Cristina Lliso, Olga Manzano, Ismael Serrano, Olga Román, Manuel Cuesta y Álvaro Urquijo