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miércoles, septiembre 16, 2015

Tierna y dulce historia de amor




Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del Partido.

Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.

Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.

Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

En los plenos del Congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.

Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:

"Buena muchacha, ¿te acompaño a casa?".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".

Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.

Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.

Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.

Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.

Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.

Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.

Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

El comité disciplinario del Partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.

Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
del Partido, el Comité,
y de mi casa mi buena mujer.

Y quedé solo con los recuerdos de una pequeña
con uniforme de escuela,
con uniforme.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Da igual, yo te amo.
Estoy perdido, me echaron del Partido.
Solo quiero estar contigo.
Y qué le voy a hacer si me echó mi mujer
solo porque te quiero.
El mundo entero está a nuestros pies.

A nuestros pies.

Estoy seguro: a mí vendrás
cuando te dejen papá y mamá.
Estaremos juntos, lo sé mi amor,
cuando seas mayor.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.

Ismael Serrano

Ismael Serrano

Ismael Serrano. (En directo)

lunes, septiembre 14, 2015

Antes


Antes mi vida era un instante,
mi padre era un gigante,
la acera, un huracán.
Antes tan solo era “votante”
cuando seguía constante
tratando de saltar.

Antes tan solo madrugaba
los fines de semana
por ver a Lucky Luke.
Antes quería ser cantante
y un bote reflectante
guardaba un blanbiblup.

Antes con Franco en las monedas,
la 2 o la Primera
y un rombo pa(ra) educar.
Antes veía en las banderas
colores y una tela
con ganas de temblar.

Antes mi móvil no existía,
las viejas me ofendían
tratándome de tú.
Antes compraba golosinas,
los cromos de la liga
y chicles de Lulú.

Antes quedar por vez primera
con chicas de la escuela,
pa(ra) un cine en el Royal.
Antes jugaba en la Alameda,
la bici con tres ruedas
llevaba un Geyperman.

Y así crecí,
y así viví,
en mi niñez,
yo fui feliz.

Antes Las Palmas en Primera
ahora está en Tercera
y aburre cantidad.
Antes bastaba una moneda
la guagua en la Alameda
llevaba al Insular.

Antes veía Inspector Gadget,
el malo era un apache
y el bueno Superman.
Antes las cosas importantes
sonaban fascinantes
en voces de Epi y Blas.

Antes los curas me mentían
la tele entretenía
con bolas de cristal.
Antes mi madre me decía
“Mi niño” todo el día
pero eso sigue igual.

Luis Quintana

Luis Quintana

lunes, agosto 11, 2014

Desapariciones


Que alguien me diga si ha visto a mi esposo, preguntaba la doña; se
llama Ernesto X; tiene 40 años, trabaja de celador en un negocio de
carros. Llevaba camisa oscura y pantalón claro. Salió anteanoche y no
ha regresado y no sé ya qué pensar pues esto antes no me había pasado.

Llevo tres días buscando a mi hermana, se llama Altagracia, igual
que la abuela. Salió del trabajo pa(ra) la escuela. Tenía puestos unos
jeans y una camisa blanca. No ha sido el novio. El tipo está en su
casa. No saben de ella en la PSN, ni en el hospital.

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo. Es estudiante de
Pre Medicina. Se llama Agustín y es un buen muchacho. A veces es
terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón
blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer.

Clara Quiñones se llama mi madre. Ella es un alma de Dios, no se mete
con nadie. Y se la han llevado de testigo, por un asunto que es nada más
conmigo. Y fuí a entregarme, hoy por la tarde, y ahora vi que no saben quién
se la llevó del cuartel.

Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólver.
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de
puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela.
Por eso nadie miró pa(ra) fuera.

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.


Rubén Blades

Los Fabulosos Cadillacs

domingo, agosto 10, 2014

Necesitaba un vals para olvidarte




Ésta es la última canción que voy a regalarte
cuando acabe para siempre ya no estaré aquí.
No fui feliz.
Desde el día que dejaste todo por aquel cursillo
intensivo y falto de cariño como tu niñez.
Todo al revés.

Fuiste para mí lo primero.
Yo era para ti, un sexteto de cuerdas desafinadas.
Llantos en la madrugada.
No fue amor, no es amor, no lo quiero.

Tienes 24 años,
demasiada plata.
Tienes un abrazo
que no abraza nada.
Y aunque no lo entiendas, me olvidé de ti.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Si miraras menos al espejo
cuando estás hablando con alguien delante.
Si no fuera errante toda esa belleza
que no es nada más que un vendaval
que ya se aleja.

Si de vieja en ese espejo lloras,
no te arrepientas.

No te arrepientas de tu maldad
que es inconsciente como el agua del mar.
Como sal que se vierte en la herida al curar,
como locos que quieren no quererse ya más.

No soy como tú,
te deseo el bien.
Pero lejos.
No te olvidaré.

No llames y vuelvas.
No vuelvas y llames.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Andrés Suárez

martes, junio 24, 2014

Palabras de amor




Él me quiso tanto...
Yo aún sigo enamorada.
Juntos atravesamos una puerta cerrada.

Él, cómo os diría...
era toda mi ocupación,
cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...

Ella, dónde andará,
tal vez aún me recuerda.
Un día se marchó y jamás volví a verla.

Pero, cuando oscurece, lejos,
se escucha una canción,
vieja música que acuna,
viejas palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...
A los quince años no se saben más...

Amaya Uranga y Joan Manuel Serrat

Soledad Bravo

¿Dónde estás corazón?




Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Una mañana de frío invierno
sin darme cuenta se echó a volar
y desde entonces aún le espero
no me resigno a la soledad.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.

Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Tan sólo el tiempo borrar podría
aquellos años de tanto amor
y una mañana de frío invierno
la luz del alba se oscureció.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.

Mocedades

viernes, mayo 09, 2014

Fuera de lugar


Hace tanto tiempo que estoy fuera de mi hogar
que ahora que estoy en la puerta no sé
si debo de entrar.
La sonrisa de mi hijo
quizás me resulte extraña.
Y el sabor de mi mujer
puede que no sea igual.

No sé si sí, no sé si no, lo que está claro es que ya estoy
No sé si sí, no sé si no,
fuera de lugar.

Nunca tuve condiciones
como jefe de mi clan
no logré traer comida a mi nido familiar.
Me pasaba el día sentado viendo pájaros volar.
No servía para padre,
no servía para amar.
Para amar, para amar.

No sé si sí, no sé si no, lo que está claro es que ya estoy
No sé si sí, no sé si no,
fuera de lugar.

Desde que cantaba el gallo
hasta la hora de cenar
las horas no eran horas
sólo un trámite ideal.
Miraba el cielo perdido
pensando qué hago aquí.
Esta vida me está ahogando
y me siento malgastado
necesito ya salir, ya salir.

No sé si sí, no sé si no, lo que está claro es que ya estoy
No sé si sí, no sé si no,
fuera de lugar.

Ya no sé si vengo, ya no sé si debo ir.
Lo único que quiero es un lugar donde dormir.
Miro para a(de)lante, miro para atrás
y siempre me encuentro fuera de lugar.

Revólver