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martes, diciembre 31, 2013
Un año más
En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champán y las uvas
y el alquitrán, de alfombra están.
Los petardos que borran sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya, pasó uno más.
Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes de la cuenta atrás.
Marineros, soldados, solteros, casados,
amantes, andantes y alguno que otro
cura despista(d)o.
Entre gritos y pitos los españolitos
enormes, bajitos, hacemos por una vez,
algo a la vez.
Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes de la cuenta atrás.
Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
a los que ya no están echaremos de menos
y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.
1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez
que la quinta es la una
y la sexta es la dos y así el siete es tres.
Y decimos adiós y pedimos a Dios
que en el año que viene,
a ver si en vez de un millón
pueden ser dos.
En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champán y las uvas
y el alquitrán, de alfombra están.
Mecano
domingo, diciembre 17, 2006
Y nos dieron las diez
Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto:
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto.
"Cántame una canción
al oído y te pongo un cubata"
"Con una condición:
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata"
Loco por conocer
los secretos de tu dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.
Los clientes del bar
uno a uno se fueron marchando.
Tú saliste a cerrar,
yo me dije:
"cuidado chaval te estás enamorando".
Luego todo pasó
de repente, tu dedo en mi espalda
dibujó un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda.
Caminito al hostal
nos besamos en cada farola.
Era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola...
Y nos dieron las diez y las once,
las doce y la una y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Nos dijimos adiós,
ojalá que volvamos a vernos.
El verano acabó,
el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno,
y a tu pueblo el azar
otra vez, el verano siguiente
me llevó, y al final
del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente.
Y no hallé quien de ti
me dijera ni media palabra,
parecía como si
me quisiera gastar el destino una broma macabra.
No había nadie detrás
de la barra del otro verano.
Y en lugar de tu bar
me encontré una sucursal del banco Hispano Americano.
Tu memoria vengué
a pedradas contra los cristales,
"Sé que no lo soñé"
protestaba mientras me esposaban los municipales".
En mi declaración
alegué que llevaba tres copas
y empecé esta canción
en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa.
Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Joaquín Sabina
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