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jueves, octubre 22, 2015

Para los dos




No tengo su pelo dorado, ni un liso perfecto,
sus rizos ahuecados, ojos azules...
Yo, por el contrario,
no suelo peinarlo y no tengo muy claro de qué color es.

Pero en él tú puedes, esconderte en la noche
y que nadie te encuentre y esfumarte en el túnel
camino a mis ojos de negros desfiles
de luces que brillan pintando mensajes que te idealicen.

Y por mencionar su pecho, pequeño y bien firme
soportes de aguja, delgado vientre.
No tengo otra opción, pues con la gravedad
y el peso del mío tenderá a bajar.

Te propongo un juego, maternal deseo
almohada en la noche, primer alimento
de quien te hará inmortal y quien querrá brotar
detrás del ombligo que tanto te gusta tocar.

Si decides marchar, te espero tranquila que ya volverás,
si te pretendes quedar, asumo el riesgo de oír todo lo que perdí.
Si me dan a elegir, te ofrezco lo más exacto de mi.
Decoro defectos con el fin de ser perfecta para ti.
De ser perfecta para mí, para los dos.

Pero de mis extremidades no te puedes quejar,
largas y delgadas, bases firmes a explorar.
En cambio mis pies, feos, largos y llanos
y sé lo que odias las uñas de mis manos.

Tuyos mis soportes, tuyos son mis dedos
pa(ra) contar los lunares que decoran mi cuerpo.
Tuyos son los hoyuelos que acaban en mi espalda
y tuyas las caricias que deshacen mi cama.

Ni chata mi nariz, ni de carnosos labios
ni orejas pegaditas ni mentón delicado.
Con facciones duras, mejillas en alto
pero rostro risueño con sabor a miel.

Oleré deseos, morderé tus miedos
escuchando tus ruegos, besaré tus éxitos.
Me inventaré mil cuentos, te cantaré mis nanas,
porque nos merecemos, me entrego a ti.

Si decides marchar, te espero tranquila que ya volverás,
si te pretendes quedar, asumo el riesgo de oír todo lo que perdí.
Si me dan a elegir, te ofrezco lo más exacto de mí.
Decoro defectos con el fin de ser perfecta para ti.
De ser perfecta para mí, para los dos.

María Rozalén

Rozalén

martes, octubre 20, 2015

Insurrección




¿Dónde estabas entonces,
cuando tanto te necesité?

Nadie es mejor que nadie,
pero tú creíste vencer.

Si lloré ante tu puerta,
de nada sirvió.

Barras de bar, vertederos de amor.
Os enseñé mi trocito peor.

Retales de mi vida,
fotos a contra luz.

Me siento hoy como un halcón
herido por las flechas de la incertidumbre.

Me corto el pelo una y otra vez.

Me quiero defender.

Dame mi alma y déjame en paz
quiero intentar no volver a caer.

Pequeñas tretas,
para continuar en la brecha.

Me siento hoy como un halcón
llamado a las filas de la insurrección.

Manolo García

Manolo García y Miguel Ríos

domingo, octubre 18, 2015

Reflejos perdidos




Observo cómo pasa el tiempo
frente al televisor
rancio, sin contenido
detrás de un montón de reflejos
perdidos.
Arena dura en tiempos de amor,
besos desesperados,
bellas canciones
de Pablo Guerrero.

Siempre me gustó por cierto
tu sonrisa.
Nunca olvidaré la magia de tus ojos,
yo era un poco lento
y tú ibas tan deprisa.
Delicados besos
de tus labios rojos.

La radio salta
y dan las siete en el despertador.
Mayo
viene con flores,
junio con nuevos colores.

Café con leche
y tu llamada en el contestador.
Como una melodía
llega tu voz a mi alcoba
vacía.

Siempre me gustó
por cierto tu mirada.
Nunca olvidaré
el sabor de aquel aviso.
Yo era un poco torpe
y tú ibas tan lanzada
que me dabas miedo
y te pedí permiso.

Febrero sale por la puerta
sin decir ni adiós,
marzo
vendrá lluvioso,
abril soleado y celoso.

La tierra es una mandarina
y un pomelo el sol.
Tú eres mi caracola,
una caricia en la orilla.

Siempre me gustó
por cierto tu sonrisa.
Nunca olvidaré
el perfume de tu pelo.
Yo era un poco niño
y tú eras tan chiquilla.
Yo te hablé de amor
y me llevaste al cielo.

Javier Bergia

Javier Bergia