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jueves, septiembre 17, 2015

Ya no sé qué hacer conmigo




Ya tuve que ir obligado a misa,
ya toqué en el piano "Para Elisa"
ya aprendí a falsear mi sonrisa,
ya caminé por la cornisa.

Ya cambié de lugar mi cama,
ya hice comedia,ya hice drama
fui concreto y me fui por las ramas,
ya me hice el bueno y tuve mala fama.

Ya fui ético y fui errático,
ya fui escéptico y fui fanático
ya fui abúlico y fui metódico,
ya fui púdico, fui caótico.

Ya leí Arthur Conan Doyle,
ya me pasé de nafta a gasoil
ya leí a Breton y a Molière,
ya dormí en colchón y en somier.

Ya me cambié el pelo de color,
ya estuve en contra y estuve a favor
lo que me daba placer ahora me da dolor,
ya estuve al otro lado del mostrador.

Y oigo una voz que dice sin razón:
"vos siempre cambiando, ya no cambias más".
Y yo estoy cada vez más igual.
Ya no sé qué hacer conmigo.

Ya me ahogué en un vaso de agua,
ya planté café en Nicaragua
ya me fui a probar suerte a USA,
ya jugué a la ruleta rusa.

Ya creí en los marcianos,
ya fui ovo-lacto vegetariano, sano
fui quieto y fui gitano,
ya estuve tranqui y estuve hasta las manos.

Hice un curso de mitología
pero de mí, los dioses se reían
orfebrería la salvé raspando,
y ritmología aquí la estoy aplicando.

Ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé,
ya firmé, ya viajé, ya pegué, ya sufrí,
ya eludí, ya huí, ya asumí, ya me fui,
ya volví, ya fingí, ya mentí.

Y entre tantas falsedades,
muchas de mis mentiras ya son verdades
hice fácil las adversidades,
y me compliqué en las nimiedades.

Y oigo una voz que dice con razón:
"vos siempre cambiando, ya no cambias más".
Y yo estoy cada vez más igual.
Ya no sé qué hacer conmigo.

Ya me hice un lifting,
me puse un piercing,
fui a ver al Dream Team
y no hubo feeling.

Me tatué al Che en una nalga,
arriba de mami para que no se salga
ya me reí y me importó un bledo,
de cosas y gente que ahora me dan miedo.

Ayuné por causas al pedo,
ya me empaché con pollo al spiedo,
ya fui al psicólogo, fui al teólogo,
fui al astrólogo, fui al enólogo
ya fui alcohólico y fui lambeta,
ya fui anónimo y ya hice dieta.

Ya lancé piedras y escupitajos,
al lugar donde ahora trabajo
y mi legajo cuenta a destajo,
que me porté bien y que armé relajo.

Y oigo una voz que dice sin razón:
"vos siempre cambiando, ya no cambias más".
Y yo estoy cada vez más igual.
Ya no sé qué hacer conmigo.

Y oigo una voz que dice con razón:
"vos siempre cambiando, ya no cambias más".
Y yo estoy cada vez más igual.
Ya no sé qué hacer conmigo.

Cuarteto de Nos


Explotación didáctica. (Agustín Yagüe)

miércoles, septiembre 16, 2015

Tierna y dulce historia de amor




Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del Partido.

Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.

Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.

Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

En los plenos del Congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.

Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:

"Buena muchacha, ¿te acompaño a casa?".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".

Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.

Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.

Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del Partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.

Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.

Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.

Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.

Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.

Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!

Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
solo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.

A sus pies.

El comité disciplinario del Partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.

Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
del Partido, el Comité,
y de mi casa mi buena mujer.

Y quedé solo con los recuerdos de una pequeña
con uniforme de escuela,
con uniforme.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Da igual, yo te amo.
Estoy perdido, me echaron del Partido.
Solo quiero estar contigo.
Y qué le voy a hacer si me echó mi mujer
solo porque te quiero.
El mundo entero está a nuestros pies.

A nuestros pies.

Estoy seguro: a mí vendrás
cuando te dejen papá y mamá.
Estaremos juntos, lo sé mi amor,
cuando seas mayor.

Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.

Ismael Serrano

Ismael Serrano

Ismael Serrano. (En directo)


Explotación didáctica. (Formespa)

lunes, agosto 11, 2014

Desapariciones


Que alguien me diga si ha visto a mi esposo, preguntaba la doña; se
llama Ernesto X; tiene 40 años, trabaja de celador en un negocio de
carros. Llevaba camisa oscura y pantalón claro. Salió anteanoche y no
ha regresado y no sé ya qué pensar pues esto antes no me había pasado.

Llevo tres días buscando a mi hermana, se llama Altagracia, igual
que la abuela. Salió del trabajo pa(ra) la escuela. Tenía puestos unos
jeans y una camisa blanca. No ha sido el novio. El tipo está en su
casa. No saben de ella en la PSN, ni en el hospital.

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo. Es estudiante de
Pre Medicina. Se llama Agustín y es un buen muchacho. A veces es
terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón
blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer.

Clara Quiñones se llama mi madre. Ella es un alma de Dios, no se mete
con nadie. Y se la han llevado de testigo, por un asunto que es nada más
conmigo. Y fuí a entregarme, hoy por la tarde, y ahora vi que no saben quién
se la llevó del cuartel.

Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólver.
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de
puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela.
Por eso nadie miró pa(ra) fuera.

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.


Rubén Blades

Los Fabulosos Cadillacs


Explotación didáctica (Agustín Yagüe)

domingo, agosto 10, 2014

Necesitaba un vals para olvidarte




Ésta es la última canción que voy a regalarte
cuando acabe para siempre ya no estaré aquí.
No fui feliz.
Desde el día que dejaste todo por aquel cursillo
intensivo y falto de cariño como tu niñez.
Todo al revés.

Fuiste para mí lo primero.
Yo era para ti, un sexteto de cuerdas desafinadas.
Llantos en la madrugada.
No fue amor, no es amor, no lo quiero.

Tienes 24 años,
demasiada plata.
Tienes un abrazo
que no abraza nada.
Y aunque no lo entiendas, me olvidé de ti.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Si miraras menos al espejo
cuando estás hablando con alguien delante.
Si no fuera errante toda esa belleza
que no es nada más que un vendaval
que ya se aleja.

Si de vieja en ese espejo lloras,
no te arrepientas.

No te arrepientas de tu maldad
que es inconsciente como el agua del mar.
Como sal que se vierte en la herida al curar,
como locos que quieren no quererse ya más.

No soy como tú,
te deseo el bien.
Pero lejos.
No te olvidaré.

No llames y vuelvas.
No vuelvas y llames.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Andrés Suárez

martes, junio 24, 2014

Palabras de amor




Él me quiso tanto...
Yo aún sigo enamorada.
Juntos atravesamos una puerta cerrada.

Él, cómo os diría...
era toda mi ocupación,
cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...

Ella, dónde andará,
tal vez aún me recuerda.
Un día se marchó y jamás volví a verla.

Pero, cuando oscurece, lejos,
se escucha una canción,
vieja música que acuna,
viejas palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...
A los quince años no se saben más...

Amaya Uranga y Joan Manuel Serrat

Soledad Bravo

¿Dónde estás corazón?




Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Una mañana de frío invierno
sin darme cuenta se echó a volar
y desde entonces aún le espero
no me resigno a la soledad.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.

Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Tan sólo el tiempo borrar podría
aquellos años de tanto amor
y una mañana de frío invierno
la luz del alba se oscureció.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.

Mocedades

miércoles, mayo 28, 2014

Hacia lo salvaje


Uuuh uh uh uuuh...

Ella fue la primera
de sus hermanas
en huir.

De la casa que la vio nacer.
Hacia lo salvaje.

Cada día era un regalo.
Libre, de sol a sol...

La montaña fue su salvación
y entre las fieras
se crió.

Y en los árboles escucha
voces de tiempos remotos.
Ha elegido caminar...
hacia lo salvaje.

Uuuh uh uh uuuh...

"No tenéis ni idea
de lo alto
que puedo volar".

Sentenció con un portazo.
No la vieron
nunca más

Cada golpe que le dieron
era una cuenta atrás...

Y ahora corre hacia el bosque,
su fortaleza,
su nuevo hogar.

Y en los árboles escucha
voces de tiempos remotos.
Ha elegido caminar...
hacia lo salvaje.

Uuuh uh uh uuuh...

Ha elegido caminar,
ha elegido caminar...
hacia lo salvaje.

Amaral

domingo, mayo 25, 2014

Clara


Clara,
distinta Clara,
extraña entre su gente, mirada ausente.

Clara,
a la deriva,
no tuvo suerte al elegir la puerta de salida.

Clara,
abandonada
en brazos de otra soledad.

Esperando hacer amigos por la nieve
al abrigo de otra lucidez,
descubriendo mundos donde nunca llueve,
escapando una y otra vez.

Achicando penas
para navegar...
estrellas negras vieron por sus venas
y nadie quiso preguntar.

Clara
se vio atrapada,
abandonó el trabajo,
se vino abajo.

Clara
languidecida
perdida en un camino de ansiedades y ambrosías.

Clara
no dijo nada
y un día desapareció.

Recorriendo aceras dicen que la vieron
ajustando el paso a los demás,
intentando cualquier cosa por dinero
para hincarse fuego una vez más.

Esa madrugada
Clara naufragó,
tenía el mar de miedo en la mirada,
las ropas empapadas
y el suelo por almohada.
Y lentamente amaneció.

Joan Baptista Humet

Ana Torroja

Estaciones


Calle arriba caminé tranquilo,
al encuentro de un invierrno frío
que dejé pasar.

Al doblar la esquina y en la acera
di de bruces con la primavera,
no la vi llegar.

Un verano sin excusa,
en otoño me olvidó la musa,
me dejó marchar.

Me dormí en las estaciones,
y ahora el tren "parao" por vacaciones
no quiere arrancar.

El silbato es la esperanza nueva,
y por fin los campos ahí afuera
van quedando atrás.

Ya se acerca la estación nevada,
bajo y cumplo años de pasada,
y una estrella más.

Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores,
en la luz vital.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores,
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado,
que con hoy es suficiente.

Calle arriba caminé tranquilo
al encuentro de un soñado estío,
que hubo que pasar.

Al doblar la esquina en la primera
el otoño me enseñó quién era,
me invitó a pensar.

Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores,
en la luz vital.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores,
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado,
que con hoy es suficiente,
y mañana es demasiado.

Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores,
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado,
que con hoy es suficiente,
y mañana es demasiado.

Antonio Vega

miércoles, abril 09, 2014

Golpe maestro








Robaron las antenas,
la miel de las colmenas,
no nos dejaron ni banderas que agitar.

Cambiaron paz por deudas,
ataron nudos, cuerdas
y la patrulla nos detuvo por mirar.

Llevaron los finales
a tierra de neutrales,
no nos dejaron líneas ni para empezar.

Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.

Robaron las linternas,
la lumbre en las cavernas,
no nos dejaron mapas de la oscuridad.

Vendieron humo y calma,
lingotes de hojalata,
palacios de ceniza y cartas sin marcar.

Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.

Fundieron plomo y cobre,
pusieron sal en sobres.
Alerta, hay un testigo.
Nos han dejado vivos.

Fue un atraco perfecto,
excepto por esto:
nos queda garganta, puño y pies.
No fue un golpe maestro,
dejaron un rastro,
ya pueden correr. Ya vuelve la sed.

Vetusta Morla