domingo, junio 22, 2014

Cruz de navajas


A las cinco se cierra la barra del 33,
pero Mario no sale hasta las seis
y si encima le toca hacer caja despídete.
Casi siempre se le hace de día.

Mientras María, ya se ha puesto en pie
ha hecho la casa,
ha hecho hasta el café
y le espera medio desnuda.

Mario llega cansado y saluda
sin mucho afán,
quiere cama pero otra variedad.
Y María se moja las ganas en el café,
magdalenas del sexo convexo,
luego al trabajo en un gran almacén.
Cuando regresa no hay más que un somier,
taciturno que usar por turnos.

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.

Pero hoy como ha habido redada en el 33,
Mario vuelve a las cinco menos diez.
Por su calle vacía a lo lejos sólo se ve
a unos novios comiéndose a besos
y el pobre Mario se quiere morir,
cuando se acerca para descubrir
que es María con compañía.

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.

Sobre Mario de bruces tres cruces,
una en la frente la que más dolió,
otra en el pecho la que le mató
y otra miente en El Noticiero:
"Dos drogadictos en plena ansiedad
roban y matan a Mario Postigo
mientras su esposa es testigo
desde el portal",
en vez de:

Cruz de navajas por una mujer
brillos mortales despuntan al alba
sangres que tiñen de malva
el amanecer.


Mecano



Explotación didáctica (Àngels Ferrer)

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