domingo, octubre 28, 2012

Sólo le pido a Dios




Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.



León Gieco


Ana Belén, Víctor Manuel

martes, octubre 16, 2012

Te debo una canción




Te debo una canción
que hable de mujeres con piel de quinoto,
del frío manantial
que lava las arrugas de tu rostro.

De hombres que maldicen
y salvan del incendio tu retrato,
con voz de caracola,
gritan tu nombre en los acantilados.

Te debo una canción
para desalambrar cada mañana,
para quitar la sal
del llanto del color de tu pijama.

Para cuando camines
al borde de la vida cada lunes,
te desate las alas
si el metro no se detiene en tu nube.

Te debo una canción
pero esta madrugada sin ventanas,
la usura del raptor de mi futuro,
el muro gris que cerca tu jardín,
en fin, no me dejan soñar.

Te debo una canción
pero la dulce absenta del olvido,
ladridos de noche y televisados,
el muro helado que cerca tu jardín,
en fin, quizá los telediarios,
no me dejan pensar, ya ves, en melodías.
Pero yo estoy en ello, te juro que no se me olvida.

Te debo una canción
que limpie el rostro sucio de las hadas
que encuentras en la calle
en lámparas de oro encarceladas.

Que hable de los libros
que abandonaste en los bancos del parque,
que cuentan el secreto
que mantuvo despierta a Sherezade.

Te debo una canción
que aplaque la iracunda madrugada
si rapto a tu marido
y en cualquier bar las musas nos atrapan.

Pues, si llegamos tarde,
la noche nos abriga como madre
que cuida a sus retoños
y teme que sus niños se hagan grandes.

Te debo una canción
pero esta madrugada sin ventanas,
la usura del raptor de mi futuro,
el muro gris que cerca tu jardín,
en fin, no me dejan soñar.

Te debo una canción
pero la dulce absenta del olvido,
ladridos de noche y televisados,
el muro helado que cerca tu jardín,
en fin, quizá los telediarios,
no me dejan pensar, ya ves, en melodías.
Pero yo estoy en ello, te juro que no se me olvida.

Ismael Serrano

martes, octubre 09, 2012

Alfonsina y el mar




Por la blanda arena
que lame el mar
su pequeña huella
no vuelve más
un sendero solo
de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
un sendero solo
de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe dios qué angustia
te acompañó
qué dolores viejos
calló tu voz
para recostarte
arrullada en el canto
de las caracolas marinas
la canción que canta
en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas Alfonsina
con tu soledad
¿qué poemas nuevos
fuíste a buscar?
una voz antigua
de viento y de sal
te requiebra el alma
y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.

Cinco sirenitas
te llevarán
por caminos de algas
y de coral
y fosforescentes
caballos marinos harán
una ronda a tu lado
y los habitantes
del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara
un poco más
déjame que duerma
nodriza, en paz
y si llama él
no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él
no le digas nunca que estoy
di que me he ido.

Te vas Alfonsina
con tu soledad
¿qué poemas nuevos
fuiste a buscar?
una voz antigua
de viento y de sal
te requiebra el alma
y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.



Mercedes Sosa


El Cigala y Tango


Pedro Guerra

Papá cuéntame otra vez




Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.



Ismael Serrano