domingo, diciembre 18, 2011

Canción pequeña






Cuando te pones a escarbar en la memoria
vas escogiendo del pasado aquellas cosas
que te apuntalan, que te afirman, que te enrocan
que te protegen de algunas sombras.

Yo tan esclavo como el labio de la boca,
yo tan atado como el niño a su pelota,
tan desarmado como un Rey sin su corona,
como una barca sobre las olas.

Sin ti me faltaría el alfabeto,
sin ti consigo hacerme tan pequeño
que si alguien hace así desaparezco,
como un globo de gas que se va al cielo.

No sé muy bien si soy el hilo o la cometa,
no sé si soy el corazón o la cabeza,
nunca sabré si soy el alma o la materia,
si soy el palo, si soy la vela.

Entre los dos nos inventamos lo imperfecto
con la apariencia de hacer siempre lo correcto
que sabe nadie lo que nos pasa por dentro
a quién le importa si yo te quiero...

Ana Belén

martes, diciembre 13, 2011

Atenas en llamas




Caía una noche de Mayo
sobre el Lykavittos,
cenábamos en tu terraza
con todos los Mitos...

Y arriba, la voz de Vasilis
desde la azotea,
hablaba, tras largos ronquidos,
con Zeus y Atenea.

Y abajo, saciando con ouzo
la sed de Dionisos,
llorábamos por las elipsis
de la Historia en los frisos

con lágrimas de ira callada
frente a la impostura
de quienes hicieron del robo
su genio y figura...

Y Atenas en llamas, y Atenas en llamas...
contra un Occidente narciso e insolente,
rompiéndose a trizas...
Atenas ardiente
a veces sueña que va a renacer
de sus cenizas.


Y, hablando, nos dio como un rapto
por la antigua Europa
que ya no va a lomos del Toro
sino de la tropa

que marcha pisando las ruinas
de la inteligencia
del mármol que está a la intemperie
de la decadencia.

Y en sueños, al cielo nos fuimos
como Prometeo
en busca del Fuego Sagrado
del Caos y el cabreo...

Y así, una Pequeña Columna
de locos y artistas
se alzaron con fuego en tu Barrio
de los Anarquistas.


Luis E. Aute



(Dedicado a mi amiga Leonor)

viernes, agosto 12, 2011

Pasaba por aquí


La hora fue, sin duda,
lo que me hizo subir,
al ver aún encendida
la luz en la ventana de David.

No pienses que te espío,
no llego a ser tan ruin;
es torpe que tú creas
que quiero sorprenderte en un desliz.

Y bien, qué tontería,
no soy nada sutil,
si yo sólo pasaba,
pasaba por aquí,

pasaba por aquí,
ningún teléfono cerca
y no lo pude resistir,
pasaba por aquí...

Que esperas que te cuente,
hay poco que decir.
Tal vez me vaya un tiempo
no aguanto este coñazo de Madrid.

Te veo muy distinta,
es nuevo ese carmín.
Estás mucho más guapa,
será que te embellece ser feliz.

Qué cosas se me ocurren
todo esto es tan pueril,
si yo sólo pasaba,
pasaba por aquí,
pasaba por aquí.

Luis Eduardo Aute


Pedro Guerra


Luis Eduardo Aute y Pedro Guerra

El marido de la peluquera




De niño bailaba canciones del moro,
el baile venía de adentro y así se inventaban los modos.
De niño soñaba olores profundos,
las mezclas de espuma, colonia
y sudor de unos pechos desnudos.

Creció con su sueño y un día le dijo:
Acabo de verte y ya sé que nací pa' casarme contigo.
Matilde mi vida, Matilde mi estrella,
le dijo que si nos casamos Antoine y bailó para ella.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quiera bailar conmigo nunca más.

Cariño y ternura, colonias y besos,
te tengo, me tienes,
quisiera morirme agarrado a tus pechos.
El amor es tan grande, tan sincero y sentido,
que un día de lluvia Matilde
acabó por tirarse en el río.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quiera bailar conmigo nunca más.

Mejor buenos recuerdos que un pasado perdido,
por eso un buen día Matilde acabó por tirarse en el río.
Lo que fue tan hermoso que no caiga al olvido,
te estaré recordando por siempre
Matilde que tú no te has ido.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día ya no quiera bailar conmigo.
Abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quiera bailar conmigo nunca más.

Pedro Guerra

miércoles, agosto 10, 2011

Calle Melancolía




Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse,
soy esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.

Joaquín Sabina


Carmen París

Pa mi genio




Con tanta palabrería
Me quisiste engatusar
Con tanta palabrería
Soplaba el cierzo ese día
Y se la debió llevar
No creas que me arrebato
Ni me harto de llorar
No creas que me arrebato
Pero piénsalo despacio
Como sigas con la idea
De enredarme en tus vaivenes
Se me van a desatar.

Mira que ya te lo dije
Pero te voy a aclarar
Ni tengo el cuerpo pa(ra) bailes
Ni las ganas de bailar
No digas que te amenazo
Ahí tienes la claridad
No digas que te amenazo
Pero piénsalo despacio
Como sigas con la idea
De enredarme en tus vaivenes
Se me van a desatar.

Carmen París

lunes, agosto 08, 2011

Acabo de llegar




Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quién conoce alguna esquina.

Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

Nunca lo escribí en un papel
y nunca me ha encantado mi voz
y tú ahora me preguntas qué hacer
Y yo que siempre voy detrás del error
que canto a lo que nunca tendré
al beso que ella nunca me dio
Dime tú qué puede saber
alguien que ha pasado la vida
buscando la melodía

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quien conoce alguna esquina.

Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

La vida es algo que hay que morder
y en cada boca tiene un sabor
tus huesos no los tapa mi piel
por eso siempre digo que no
ahora tengo cosas que hacer
que aún me queda media vida
para encontrar la melodía

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quién conoce alguna esquina.

Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

Fito & Fitipaldis

miércoles, marzo 09, 2011

Quiero aire




Quema como el diablo
el maldito calor
hasta fundir el techo con el suelo.
Cada vez se encoge más la habitación
caen las moscas a mis pies.
Anuncia la del tiempo
que "welcome" al infierno.

¿Qué demonios hago aquí?
No me tocaba aún a mí.
¿Qué demonios hago aquí?

Aire...
quiero aire
Como la brisa del mar
aire para respirar.

Me cuelgo de las aspas del ventilador,
y doy vueltas, y vueltas, y vueltas,
el termómetro revienta aquí ya no hay perdón,
ni trinchera a donde huir.

La calle es un desierto
Valencia sigue ardiendo.

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Retales de una vida




De los retales de una vida, sale una canción,
y de los sueños rotos en el corazón
de ese amor perdido, del que no queda ya nada.

De las batallas perdidas, sale un ganador.
De las batallas ganadas, sale un perdedor.
De las sonrisas al viento, hay lágrimas derramadas.

Y los recuerdos al aire me besan la cara.
Sólo recuerdo lo bueno, de lo malo nada.
Aún queda tiempo para el viento, vaya donde vaya,
y que me lleve volando, a tocar a otra guitarra.

De los grandes subidones, siempre hay un bajón.
De las grandes amistades, siempre hay un traidor.
De los acordes mayores, es el más grande y menor.

De las grandes ocasiones, alguna hay mejor.
De los grandes perdedores, hay un ganador.
De sí el mejor del equipo, el latido del corazón.

Y los recuerdos al aire me besan la cara.
Sólo recuerdo lo bueno, de lo malo nada.
Aún queda tiempo para el viento, vaya donde vaya,
y que me lleve volando, a tocar a otra guitarra.

Y los recuerdos al aire.
Sólo recuerdo lo bueno.
Aún queda tiempo para el viento.
Y que me lleve volando, a tocar a otra guitarra.

Celtas Cortos

martes, marzo 08, 2011

Una lluvia violenta y salvaje




Aquel día amenazaba más tormenta
y la tormenta no se hizo de rogar
aunque más de uno creyera en los milagros
el que más y el que menos no sabía qué apostar.
Porque el tiempo es el tiempo y él decide
cómo, dónde y cúando quiere descargar
y a las cuatro cayeron dos rayos segando
de cuajo otro árbol más.

Y cayó hasta calarnos los huesos, y cayó fría
y sin compasión
una lluvia violenta y salvaje hasta hacernos
dudar de si existe Dios.
Y cayó hasta calarnos los huesos como pernos
de vía de tren.
Una lluvia violenta y salvaje hiriendo la
carne abollando la piel.

Y fundidos de rabia impotentes
miramos al cielo queriendo entender
por qué ese brutal aguacero, por qué los dos rayos.
Algo no va bien.
Y si no hay nadie que pueda detener
la tormenta que nos moja sin parar
usaremos nuestra fuerza tanto si está mal o bien
para estar secos por siempre de una vez.

Cometimos el error de imaginar
que algún día todo esto tendrá fin
pero aquí nunca es domingo
siempre cae más de lo mismo.

Porque el tiempo es dueño de la tempestad
y es posible que mañana sea igual
ya veremos quien deja de existir
porque un árbol vale tanto como el precio
de su hacha.

Hoy a lunes de mes de octubre en mi pais
Hoy a lunes de mes de octubre en mi pais.

Revólver

domingo, marzo 06, 2011

Odio




Odio la ensalada de verano y las luces amarillas que alumbran el extrarradio
No soporto las tulipas de las lámparas que anidan en las mesitas de noche cada cuarto
Odio las neveras donde nunca hay nada aparte agua del grifo en botellas de cocacola
No soporto a la gentuza que tiene perro en invierno y en verano va a la calle porque sobra
Odio a los violentos que golpean encubiertos por la ley a sus familias en sus casas
No soporto los mosquitos ni las ratas y el olor a sucio del que no se lava
Odio al que se juega sin escrúpulo ninguno su sueldo en una máquina del bar
No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia y luego el lunes son peor que Satanás

No me gustan las cadenas ni los lazos no me gustan las fronteras ni visados
No me gustan los anzuelos ni las balas ni la ley sin la justicia en el que manda
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón

No soporto a los que dicen la letra con sangre entra con la sangre yo no pienso negociar
Odio a los torturadores pistoleros y asesinos les deseo cien años de soledad
No soporto a los que hablan siempre a gritos por el móvil nada más aterrizar el avión
Odio a los gallitos de gimnasio porque siempre desprecian mi sudor
No me gusta que me obliguen sin brindarme explicaciones de porqué si o porqué no
No me gusta ni que humillen a los toros ni la caza con hurón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón

No soporto a los ases del volante que a volar a dos cuarenta le llaman su factor riesgo
Me parecen reprimidos y egoístas porque exponen mi pellejo y tu pellejo
No soporto a los perros de la guerra porque se corren disparando su cañón
Odio a los discjockeys asesinos porque siempre me joden la canción

No me gustan las cadenas ni los lazos no me gustan las fronteras ni visados
No me gustan los anzuelos ni las balas ni la ley sin la justicia en el que manda
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón

Revólver

Y pasa el tiempo




Las cosas parpadean y se mueven
y todo aquello que no tiembla no está vivo.
Las gaviotas volvieron en diciembre
y ahora vuelan otra vez aquí conmigo.

La distancia la marcamos tú y yo a medias
si procuras no tenerme en el olvido.
Yo prometo soñarte mientras duerma
y dormir hasta que estés aquí conmigo.

Y pasa el tiempo y mientras pasa considero
que es una falta de respeto y un engaño tan ruin
que cuando al fin ya sé cómo funciona el juego
se me acaban las monedas, ironías de vivir.

Y la espuma de este mar que me marea
mientras rompe con fragor contra mi oído
recordándome con cada nueva ola
que tú estás aunque no estés aquí conmigo.

Y es que las cosas parpadean y se mueven
y todo aquello que no tiembla no está vivo.
Yo temblaré hasta que me muera si así vienes.
Vente conmigo.

Revólver

Aunque tú no lo sepas






Aunque tú no lo sepas
me he inventado tu nombre
me drogué con promesas
y he dormido en los coches.

Aunque tú no lo entiendas
nunca escribo el remite en el sobre
por no dejar mis huellas.

Aunque tú no lo sepas
me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja
fría cuando te marchas.

He blindado mi puerta
y al llegar la mañana
no me di ni cuenta
de que ya nunca estabas.

Aunque tú no lo sepas
nos decíamos tanto
con las manos tan llenas
cada día más flacos.

Inventamos mareas
tripulábamos barcos,
encendía con besos
el mar de tus labios.

Enrique Urquijo



Basado en el poema del mismo título de Luis García Montero

lunes, enero 17, 2011

Somos




Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.




José Antonio Labordeta