jueves, noviembre 17, 2016

Hijos de un mismo dios




Cinco de la mañana ahí en Tijuana
Se oye un disparo desde una ventana
María mira hacia al cielo, ya está acostumbrada
Es la banda sonora de cada madrugada

Una pareja viviendo en Nueva York
Trabaja a jornada completa, otra cuota, otro ordenador
Su tiempo se resume, con tiempo que no consume
La banda sonora: es el sonido de su reloj

Doce de la noche en el sur de Europa
Pongamos que hablo de Madrid
La palabra crisis bautizará la mañana
Es la banda sonora de tanto repetir

Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué siempre caen los mismos, por qué? Oye, dímelo
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué los ojos se nublan?
¿Por qué los ojos se acostumbran a todo este dolor?
(¡Vámonos!)

Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh

São Paulo, siete de la tarde
Cacerolas en lugar de tambores inundan la calle
João sigue con lo suyo, con sus labores
Fuera suena la banda sonora de sus dolores
Luis, con el mundo, lleva una vida muy social
En la Red un millón de amigos
Dice: No te pueden fallar
Pero en su casa hace un mes
Que nadie cruza su portal
La banda sonora: Solitaria comunidad

Un hombre camina por las calles de Dakar
Se pregunta si una enfermedad se puede orquestar
¿Quién traerá la vacuna?
Moneda y cambio de una fortuna
Una banda sonora que pronto se olvidará

Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué siempre caen los mismos, por qué? Oye, dímelo
(¡Escucha!)
Si somos hijos, hijos de un mismo dios
¿Por qué los ojos se nublan?
¿Por qué los ojos se acostumbran a todo este dolor?
(Vámonos!)

Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh

Y nos piden convivir, sin perder la cordura
Dar la mano con soltura a los Tipos de interés
Aceptar su economía como animal de compañía
Correr con ataduras sobre su mundo de papel

Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh oh oh
Sí, somos, oh oh
Oh

Macaco