miércoles, octubre 01, 2014

Sueños




Los sueños vuelan alto como pájaros.
Los sueños ven la tierra desde arriba.
Los sueños tienen ojos transparentes.
Los sueños iluminan.

Los sueños son posibles.

Tus sueños descienden como lluvia.
Tus sueños acuden si los llamas.
Tus sueños viven más que tu vida.
Tus sueños se instalan en tu casa.

Tus sueños son posibles.

Los sueños están en los bolsillos
de los trajes usados y los besos.
Los sueños eligen las miradas
que en el futuro van a ser verdades.

Los sueños son posibles.
Tus sueños son posibles.



Pablo Guerrero


Imanol con Luis Pastor

martes, septiembre 30, 2014

Habanera triste




Mi casa era un barco velero
cada vez que madre hacía la colada,
con velas de sábanas blancas
tendidas a los vientos de estas montañas.

Un barco de piedra en el valle,
anclado hace siglos a orillas del Ara,
frente a la isla de la Velilla
y entre las costas de Fiscal y Boltaña.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre país, adiós.

Y aunque han pasado muchos años
no podré olvidar nunca aquella mañana
en que descubrí que no sólo en los cuentos
siguen existiendo piratas.

Cuando al abordaje tomaron
el pueblo y tuvimos que marchar de casa,
y al ver las lágrimas de madre
a pique se me fue de golpe la infancia.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre país, adiós.

Fuegos fatuos entre las ruinas,
restos de naufragio en una triste playa:
aún hay noches en que navega
por mis pesadillas un buque fantasma.

Y siempre que surca mi alcoba
despierto empapado de sudor y rabia,
pues sé que han venido a anunciarme
que en mi pueblo muerto ha caído otra casa.

Quién me iba a decir a mí,
que soñaba con el mar,
que en un maldito pantano, ay ay ay,
mi casa iba a naufragar.

A Jánovas digo adiós,
a La Velilla y Lacort;
adiós, barquitos hundidos, adiós;
mi pobre pais, adiós.


La Ronda de Boltaña

Guárdate




Guárdate
de los cielos sin ojos ni ventanas,
guárdate
de los mares cubiertos de escafandras,
guárdate
de las voces sin risas ni esperanzas,
de los hombres de mirada vana,
guárdate
de los libros sin lecturas ni palabras,
guárdate
de las viejas historias trituradas.

Guárdate
de las noches que rompen las mañanas,
guárdate
de las manos que mueren en las trampas,
guárdate
de las voces que gritan en la nada,
de los campos heridos por la rabia,
guárdate
de la lluvia que borra las montañas,
guárdate
de la aurora que llaman las campanas.

Guárdate
de las leyes que no perdonan nada,
guárdate
de las risas que azotan las miradas,
guárdate
de las islas que anidan las nostalgias,
de los dedos perdidos en las ramas,
guárdate
de los ángeles blancos como el alba,
guárdate
de las tardes de estrellas y nevadas,
guárdate,
guárdate.


Mª José Hernández

lunes, septiembre 22, 2014

La planta 14




En la planta catorce del pozo minero
de la tarde amarilla tres hombres no volvieron.
Hay sirenas, lamentos, acompasados ayes
a la boca del pozo.

Dos mujeres de luto anhelando dos cuerpos
y una madre que rumia su agonía en silencio,
es el tercero.

A las diez la luna clara
se refleja en las sortijas del patrón recién llegado
con sombrero, gravedad y su aburrido gesto.

Él ha sido el primero, vendrán gobernadores,
alcaldes, ingenieros.
Tratarán de calmar,
la presentida viuda que se muerde el pañuelo,
no sabrán acercarse a la madre que les mira
con los ojos resecos.

A las doce el patrón mirará su reloj,
los otros ya se fueron,
y en un punto y aparte esbozará un fastidio
mientras piensa ¿pero dónde están éstos?

Ha llegado otro relevo de bomberos
y la una menos diez, era la noche,
el primero muerto.

Sentados en el suelo, los mineros
se hacen cruces y reniegan de Dios,
quién diría les pillara de sorpresa la tragedia repetida.
A veces el más bravo se le queda
mirando fijamente al patrón
con dientes apretados.

Y el patrón con sombrero,
tiene dos policías a su lado... ¡no hay cuidado!

Tres horas lentas pasan
y a la luz de las linternas asustadas
el cura con los ojos arrasados
al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos.
Y un chaval de quince años
mientras llora impotente se abraza contra un árbol.
Y el chófer del patrón con su gorra de plato
se siente desplazado, es un hombre prudente,
bien domado.

El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero
le recibe con sonrisa gris azul la madrugada
y con voces los mineros
mientras se abrazan todos y uno de ellos,
el mas fiero, por no irse al patrón,
llora en el suelo.


Víctor Manuel

viernes, septiembre 19, 2014

La gallina Turuleca




Yo conozco una vecina,
que ha comprado una gallina,
que parece una sardina enlatada.

Tiene las patas de alambre,
porque pasa mucha hambre,
y la pobre está todita desplumada.

Pone huevos en la sala,
y también la cocina,
pero nunca los pone en el corral.

La gallina, Turuleca,
es un caso singular,
la gallina, Turuleca,
está loca de verdad.

La gallina Turuleca,
ha puesto un huevo,
ha puesto dos,
ha puesto tres.
La gallina Turuleca,
ha puesto cuatro,
ha puesto cinco,
ha puesto seis.
La gallina Turuleca,
ha puesto siete,
ha puesto ocho,
ha puesto nueve.

¿Dónde está esa gallinita?
Déjala, a la pobrecita,
déjala que ponga diez.




Miliki. (Los Payasos de la Tele)

domingo, septiembre 14, 2014

Pégame a mí




Ella fue feliz desde pequeña.
Siempre contenta, pasó a ser mujer.
En ese momento cuando la vida se empeña
en que abandones el nido y eches a correr.

Supo salir sola de los atolladeros
que el destino te pone como prueba vital.
Conoció a David, un pedazo de hombre.
Nadie imaginaba que acabaría mal.

No se puede ir por la vida siendo tan imbécil.
No se puede ir machacando a la gente por ahí.
La maltratas a ella porque sabes que es más débil.
Pues si tantos huevos tienes, ¡pégame a mí!

David era un tipo de lo más sencillo.
El novio que todas querrían tener.
De buena familia incluso un poco pijo.
Trabajador intachable y un amigo fiel.

De esos que van por la calle y saludan
a todo cristo que pasa, un tipo amable y formal.
¿Quién iba a sospechar que tiene una cara oculta?
Que somos doctor Jekyll y mister Hyde.

No se puede ir por la vida siendo tan imbécil.
No se puede ir machacando a la gente por ahí.
La maltratas a ella porque sabes que es más débil.
Pues si tantos huevos tienes, ¡pégame a mí!


LosDelGás y El Drogas (Barricada)

jueves, septiembre 04, 2014

Canto a la libertad




Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

José Antonio Labordeta / Tiempo de espera


José Antonio Labordeta / Tú y yo y los demás


La Ronda de Boltaña


Ángel Petisme

Días de colores




Los días negros quedaron atrás
pero los grises pronto llegarán
y tengo miedo de que…
me dejes sólo en el hielo sin arropar y sienta frío.

Los días verdes quedaron atrás
y los azules están al llegar
y tengo miedo de que…
una marea me inunde sin avisar y sienta frío.

Frío,
y que los pájaros mueran sin ti.
Frío,
las piedras lloren su sangre de tanto
frío.
La gente sea cobarde.
Frío,
y yo me muera sin ti.

Los días rojos se murieron ya
pero los blancos pronto nacerán
y tengo miedo de que…
esta canción no te guste si es para ti y sientas frío.

Los días marrones se esfumaron ya
y los violetas los visitarán
y tengo miedo de que…
olvides la utopía en el portal y sienta frío.

Frío,
y que los pájaros mueran sin ti.
Frío,
las piedras lloren su sangre de tanto
frío.
La gente sea cobarde.
Frío,
y yo me muera sin ti.

Los días rojos se murieron ya
pero los blancos pronto nacerán
y tengo miedo de que…
esta canción no te guste si es para ti y sientas frío

Frío,
y que los pájaros mueran sin ti.
Frío,
las piedras lloren su sangre de tanto
frío.
La gente sea cobarde.
Frío,
y yo me muera sin ti.


Celtas Cortos

domingo, agosto 31, 2014

Tres puñales




Tres puñales.
He comprado tres puñales,
para que me des la muerte.

Tres puñales, tres puñales,
para que me des la muerte.

El primero, indiferencia,
sonrisa que va y que viene,
y que se adentra en la sangre,
como una rosa de nieve.

Tres puñales.
He comprado tres puñales,
para que me des la muerte.

Tres puñales, tres puñales,
para que me des la muerte.

El segundo, de traición,
mi espalda ya lo presiente,
dejando sin primavera,
un árbol de venas verdes.

Tres puñales.
He comprado tres puñales,
para que me des la muerte.

Tres puñales, tres puñales,
para que me des la muerte.

El tercero, acero frío,
por si valentía tienes,
y me dejas cara a cara,
amar de cuerpo presente.

Tres puñales.
He comprado tres puñales,
para que me des la muerte.

Tres puñales, tres puñales,
para que me des la muerte.


María Rodés


Miguel Poveda

sábado, agosto 30, 2014

El peligro




El peligro no es cuestión de un par de golpes,
el peligro es no saber a dónde ir,
el peligro es no encontrar jamás tu sitio
y sentir que ya llegaste sin salir.

El peligro es el fantasma que planea
sobre aquello que juraste un día alcanzar
y te ata de las manos,
mientras graba en tu pellejo
una cifra, una letra y a volar.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor.

El peligro es perder a quien se ama,
con la furia que desata el huracán,
comprobar que en casa ya no espera nadie
y que no hay nadie a quien puedas esperar.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor.

El peligro es cuando queman las entrañas
por amor o desamor que más me da,
y el valor se te hace escarcha
y el aire explota y amarga
en tu pecho por la mujer que se va.
En tu pecho por la mujer que se va.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor.


Revólver

miércoles, agosto 27, 2014

El muerto vivo




A mi amigo Blanco Herrera le pagaron su salario
y sin pensarlo dos veces salió para malgastarlo.
Una semana de juerga y perdió el conocimiento
como no volvió a su casa todos lo dieron por muerto.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Estaba tomando cañas, oleré lelé.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.

Pero al cabo de unos días de haber desaparecido
encontraron uno muerto, un muerto muy parecido.
Le hicieron un gran velorio, le rezaron la novena,
le perdonaron sus deudas y lo enterraron con pena.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Estaba tomando cañas, oleré lelé.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.

Pero un día se apareció lleno de vida y contento,
diciéndole a todo el mundo: ¡eh, se equivocaron de muerto!
El lío que se formó... Esto sí que es puro cuento.
Su mujer ya no lo quiere, no. No quiere vivir con muerto.

No estaba muerto, estaba de parranda.
No estaba muerto, estaba de parranda.

A mi amigo Blanco Herrera, le pagaron su salario.

No estaba muerto, estaba de parranda.

Su mujer ya no lo quiere, no quiere dormir con muerto.

Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no.
Y no estaba muerto no, no, chíviri, cu chíviri, chivirí.



Peret



In memorian

La extraña pareja




Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan serio, tan alto, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.

Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.

Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y entre las manos una corona de difuntos.

Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.

Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos, vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,
se cayó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.

Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.

Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté y me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.


Ismael Serrano

Querido Tommy




Querido Tommy,
te escribo esta carta.
No sé si tú realmente lees estas cartas.

Te escribo para pedirte algo
que para mí es de vida o muerte.
No pienses que exagero, es la verdad.

Mi nombre es Paco y te escribo de Santiago.
Hay una chica que no se sale de mi mente,
para eso eres tan elocuente,
y a ella le encantan tus canciones,
te imaginas ya por dónde voy.

Es que con ella no me salen las palabras,
y quizás tú pudieras ayudarme,
a decirle que yo muero aquí por ella
y de una forma un poco más poética.

Que eso del romanticismo a mí no se me da.
Dame algo tan bonito que le saque mil suspiros,
decirle que la amo y nada más.

No se si bastará..

Senor Tommy,
aquí le escribo nuevamente.
No me ha contestado, pensaba que era buena gente.

Puede que esté muy ocupado,
pero yo estoy desesperado.
Ayúdeme a encontrar la forma
de decirle que yo muero aquí por ella,
pero de una forma un poco mas poética
que eso del romanticismo a mí no se me da..

Deme algo tan bonito, algo que nunca le hayan dicho.
Decirle que la amo y nada más..

No sé si bastará..

Amigo Paco,
disculpe la demora,
espero no te moleste
que haya copiado aquí tu historia.
En el amor no soy experto,
no se de dónde sacaste eso.
Y nada puede estar más lejos de la verdad.

No confundas palabrerías con sentimientos.
Las metáforas son sólo pajas del intelecto.
Si me preguntas qué decirle a tu chica..

Sólo dile que te mueres por ella.
No se me ocurre una mejor manera,
que eso del romanticismo,
es sólo un juego de ajedrez.
Cuando se trata de sentimientos,
no hay nada como ser directos.

Dile que la amas y nada más.
Seguro bastará...


Tommy Torres

sábado, agosto 23, 2014

Las cosas del querer




Si tu gente no me quiere,
ni a ti te traga la mía.

Porque tú te has vuelto loco
y yo estoy loca perdí(d)a.

Si tú no tienes dinero
y yo no tengo dos reales.

Qué vamos hacer mi entraña
con tan grandes capitales.

Valgamé la Soleá, si somos uno del otro,
¿quién nos puede separar?

Son las cosas de la vida
son las cosas del querer.
No tienen fin ni principio,
ni tien(en) cómo ni por qué.

Tú eres alto y yo bajita.
Tú eres rubio y yo tostá(da).

Tu de Sevilla la llana
y yo de Puerto Real.

Que no tiene ná(da) que ver
el color ni la estatura con las cosas del querer.

Si tú me quieres de noche
y yo te quiero de día.

Si yo bebo de tu boca
y tú bebes de la mía.

Si el aire que tú respiras
es el que estoy respirando.

¿Pá(ra) qué nos piden razones
del qué, del cómo y del cuándo?

Lo nuestro tiene que ser
aunque entre el uno y el otro
levanten una pared.

Son las cosas de la vida
son las cosas del querer.
No tienen fin ni principio
ni tien(en) cómo ni por qué.

Tú eres alto y yo bajita.
Tú eres rubio y yo tostá(da).

Tú de Sevilla la llana
y yo de Puerto Real.

Que no tiene ná(da) que ver
el color y la estatura con las cosas del querer.


Ángela Molina y Manuel Bandera

Te he de querer mientras viva


Cuando nos vieron del brazo,
cruzar platicando la Calle Real,
entre la gente del pueblo
fue la letanía
de nunca acabar:

- Que si puede ser su pa(d)re...
- Que es mucho lo que ha corrí(d)o...
- Que un hombre así, de sus años,
no es bueno para marí(d)o...

Fueron tantas cosas
las que yo sentí,
que al pie de la reja,
de cara a tus ojos,
me oyeron decir:

Por mi salud, yo te juro
que eres pa(ra) mí lo primero,
y me duele hasta la sangre
de lo mucho que te quiero.

No se me importan tus canas
ni el decir de los demás,
lo que me importa es que sepas
que te quiero de verdad.

Soy de tus besos cautiva.
Y así escribí en mi bandera:
Te he de querer mientras viva,
compañero, mientras viva,
y hasta después que me muera...

Tú a lo mejor te imaginas
que yo, por mis años,
me voy a cansar...
En el cariño, serrano,
yo me considero
de tu misma edad.

Y no miro a los chavales,
contigo voy orgullosa,
pues me llevas a tu vera
como quien lleva a una rosa...

No le tengas miedo
a mi juventud,
que pa(ra) mi persona
no existe en el mundo
nadie más que tú.

Por mi salud, yo te juro
que eres pa(ra) mí lo primero,
y me duele hasta la sangre
de lo mucho que te quiero.

No se me importan tus canas
ni el decir de los demás,
lo que me importa es que sepas
que te quiero de verdad.

Soy de tus besos cautiva.
Y así escribí en mi bandera:
Te he de querer mientras viva,
compañero, mientras viva,
y hasta después que me muera...


Paco de Lucía / Estrella Morente


Carlos Cano

miércoles, agosto 20, 2014

¿Qué te pasa?




Tengo una moto estropeada
y tengo un coche que no anda
tengo un pez que no sabe nadar
y tengo un perro que no sabe ladrar.

Tengo una radio estropeada
y tengo un loro que no habla
tengo un mono que no sabe imitar
y una mosca que no me deja me paz.

Todos me dicen ¿qué te pasa?
¡y yo no sé qué contestar!
Todos se piensan que estoy triste
desde que tú te fuiste de casa
y me preguntan ¿qué te pasa?
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar.

Tengo el blues de la mañana
y tres relojes que se atrasan
tengo un amigo que no sabe soñar
y una guitarra que no puedo afinar
todos me dicen ¿qué te pasa?
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar.

Todos se piensan que estoy triste
desde que tú te fuiste de casa
y me preguntan ¿qué te pasa?
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar.

Tengo una casa sin ventanas
y una tristeza enamorada
tengo un disfraz pero no es carnaval
y esta locura que no puedo parar
todos me dicen ¿qué te pasa?
y yo no sé qué contestar.

Todos se piensan que estoy triste
porque hoy tampoco volviste a casa
y me preguntan qué me falta
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar
y yo no sé qué contestar.


Manolo Tena



Explotación didáctica (Agustín Yagüe)

miércoles, agosto 13, 2014

Cuando el ángel decida volver




Cuando el ángel decida volver
se encontrará con la ciudad vacía,
las tuercas oxidadas pero abiertas las heridas,
cuando el ángel decida volver.

Cuando el tren llegue al anochecer
no habra música de bienvenida,
esfumada la esperanza y apagadas las colillas,
cuando el ángel decida volver.

Nos verá contando hasta tres,
justo antes de emprender la huida,
tomaremos el fracaso como punto de partida
y el amor como dogma de fe,
cuando el ángel decida volver.

Creo recordar que alguien cantó
lo mismo en otra canción,
"Cansado de esperar".

Cuando el ángel decida volver
será el momento de que rompan filas
los que lucharon en la guerra y los que fueron a la mina
a buscar algo en lo que creer.

No tendremos nada que perder,
ni se hará real la fantasía,
preparad los epitafios y poned la otra mejilla,
cuando el ángel decida volver,
cuando el ángel decida volver.


José Ignacio Lapido



Explotación didáctica (Agustín Yagüe)

Niña


Quizá te busquen
porque naciste,
quizá te midan por mujer.

Quizá te acosen
porque creciste,
quizá te odien por mujer.

Pero no dejes
de ser la niña que abraza
todo lo que hay en sí.
Pero no dejes de ver el mundo
como un espacio por compartir.

Quizá te insulten,
quizá no nazcas,
quizá te anulen por mujer.

Quizá no llegues
a ser tú misma,
quizá te empujen por mujer.

Pero no dejes
de ser la niña que abraza
todo lo que hay en sí.
Pero no dejes de ver el mundo
como un espacio por compartir.


Pedro Guerra y Silvio Rodríguez



Explotación didáctica (Esther Blanco y Luis González)

lunes, agosto 11, 2014

Desapariciones


Que alguien me diga si ha visto a mi esposo, preguntaba la doña; se
llama Ernesto X; tiene 40 años, trabaja de celador en un negocio de
carros. Llevaba camisa oscura y pantalón claro. Salió anteanoche y no
ha regresado y no sé ya qué pensar pues esto antes no me había pasado.

Llevo tres días buscando a mi hermana, se llama Altagracia, igual
que la abuela. Salió del trabajo pa(ra) la escuela. Tenía puestos unos
jeans y una camisa blanca. No ha sido el novio. El tipo está en su
casa. No saben de ella en la PSN, ni en el hospital.

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo. Es estudiante de
Pre Medicina. Se llama Agustín y es un buen muchacho. A veces es
terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón
blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer.

Clara Quiñones se llama mi madre. Ella es un alma de Dios, no se mete
con nadie. Y se la han llevado de testigo, por un asunto que es nada más
conmigo. Y fuí a entregarme, hoy por la tarde, y ahora vi que no saben quién
se la llevó del cuartel.

Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólver.
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de
puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela.
Por eso nadie miró pa(ra) fuera.

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.


Rubén Blades


Los Fabulosos Cadillacs



Explotación didáctica (Agustín Yagüe)

domingo, agosto 10, 2014

Necesitaba un vals para olvidarte




Ésta es la última canción que voy a regalarte
cuando acabe para siempre ya no estaré aquí.
No fui feliz.
Desde el día que dejaste todo por aquel cursillo
intensivo y falto de cariño como tu niñez.
Todo al revés.

Fuiste para mí lo primero.
Yo era para ti, un sexteto de cuerdas desafinadas.
Llantos en la madrugada.
No fue amor, no es amor, no lo quiero.

Tienes 24 años,
demasiada plata.
Tienes un abrazo
que no abraza nada.
Y aunque no lo entiendas, me olvidé de ti.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Si miraras menos al espejo
cuando estás hablando con alguien delante.
Si no fuera errante toda esa belleza
que no es nada más que un vendaval
que ya se aleja.

Si de vieja en ese espejo lloras,
no te arrepientas.

No te arrepientas de tu maldad
que es inconsciente como el agua del mar.
Como sal que se vierte en la herida al curar,
como locos que quieren no quererse ya más.

No soy como tú,
te deseo el bien.
Pero lejos.
No te olvidaré.

No llames y vuelvas.
No vuelvas y llames.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.

Adiós, amor.
No vuelvas a tocarme la piel, amor.
No vuelvas a tocarme la piel.


Andrés Suárez

sábado, julio 12, 2014

Qué bueno, qué bueno




Te quiero
aunque ahora no viene a cuento
aunque no te lo demuestro
te quiero.
Te quiero
aunque pareza que me olvide
aunque creas que no es cierto
eso es lo que siento.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Quererte
quererte no es bastante
quererte es no entenderte
y que te siga queriendo.
Quererte
quererte es acordarme
quererte es merecerte
más de lo que te merezco.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Te tengo, te pierdo
te agarro, te suelto.
Te vas y te espero
te busco, te encuentro.

Te acercas, me alejo
te escucho, te cuento
te compro, te vendo
te odio, te quiero.

Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno.

Te quiero
y lo que más echo de menos
es que no te quiera más
de lo mucho que te quiero.
Te echo de menos
tu retrato en la pared
una cartita en el correo
para decirte que te quiero.

Qué bueno, qué bueno...


Jarabe de Palo y Jorge Drexler



Explotación didáctica (Gregorio Pérez de Obanos)

lunes, junio 30, 2014

Noches de boda




Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.

Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.

Que no se ocupe de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.

Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.


Chavela Vargas



Explotación didáctica (Agustín Yagüe)
Explotación didáctica (Óscar Rodríguez)

domingo, junio 29, 2014

Pongamos que hablo de Joaquín




Degenerado y mujeriego
con cierto aspecto de faquir,
anda arrastrando su esqueleto
por las entrañas de Madrid.

Aunque andaluz de fin de siglo
universal, quiero decir,
no sé qué tiene de rabino
cuando lo miro de perfil.

Amigo de causas perdidas
desde aquel mayo de París,
no tiene más filosofía
que el "vive a tope hasta morir".

Medio profeta, medio quinqui,
el lumpen es su pedigrí.
Un tinto y una buena titi
le bastan para resistir.

Tirando a zurdo en sus ideas
por donde escora Bakunín,
dice que abajo las banderas
y arriba la lluvia de abril.

El perdedor es su universo
aunque desea ser feliz.
Y aún hay quien dice que está cuerdo.
Pongamos que hablo de Joaquín.


Luis Eduardo Aute

sábado, junio 28, 2014

No hay mañanas




A veces los días
amanecen cruzados
y aunque empiecen más que mal
hay que sobreponerse en silencio.

O soltar imprecaciones
hasta quedarse vacíos
esperando que la den
y corra el viento.

A veces los días
visten de negro
y aunque se nos pegue el luto,
seguir riendo.

Antes me acuesto otra vez
y lo comienzo de nuevo,
pero no permito a un día cualquiera
tomarme el pelo.

¿Dónde te dejaste el alma?
¿A quién vendiste el corazón?
No hay mañanas, no hay mañanas.
Hoy es hoy.

¿Cuándo se apagó la llama?
¿Cuándo el fuego y el calor?
No hay mañanas, no hay mañanas.

Mirada al infinito abierta
pero esquinada y esquiva.
Cuanto más cerca te pones
más te busca la salida y no hay.

Pájaros de mal agüero,
tan sólo buenos y malos,
y éste más que un ave profeta parece
un pajillero de barrio.

Trapichero menudente
aprendiz de trapecista de ciudad,
correcalles, buscavidas
al albur de los caprichos del destino caminan

por el filo de un cuchillo
tan perdido como todos, campeón.
Pero no por eso vamos jodiendo
esa es la puta cuestión... ¿entiendes, mi rey?

¿Dónde te dejaste el alma?
¿A quién vendiste el corazón?
No hay mañanas, no hay mañanas.
Hoy es hoy.

¿Cuándo se apagó la llama?
¿Cuándo el fuego y el calor?
No hay mañanas, no hay mañanas.

Antes me acuesto otra vez
y lo comienzo de nuevo
pero no permito a un bobo cualquiera
tomarme el pelo.

¿Dónde te dejaste el alma?
¿A quién vendiste el corazón?
No hay mañanas, no hay mañanas.
Hoy es hoy.

¿Cuándo se apagó la llama?
¿Cuándo el fuego y el calor?
No hay mañanas, no hay mañanas.


Revólver

jueves, junio 26, 2014

María la portuguesa




En las noches de luna y clavel
de Ayamonte hasta Villareal
sin rumbo por el rio, entre suspiros
una canción viene y va.
Que la canta María
al querer de un andaluz.
María es la alegría, y es la agonía
que tiene el sur.

Que conoció a ese hombre
en una noche de vino verde y calor
y entre palmas y fandangos
la fue enredando, le trastornó el corazón.
Y en las playas de Isla
se perdieron los dos
donde rompen las olas, besó su boca
y se entregó.

Ay, María la portugesa
desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas
donde bebe vino amargo
porque canta con tristeza
porque esos ojos cerrados
por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena.

¡Fado! fado porque me faltan sus ojos
¡Fado! porque me falta su boca
¡Fado! porque se fue por el río
¡Fado! porque se fue con la sombra.

Dicen que fue el te quiero
de un marinero, razón de su padecer
que en una noche en los barcos
de contrabando, p'al langostino se fue.
Y en las sombras del río,
un disparo sonó.
Y de aquel sufrimiento, nació el lamento
de esta canción.


Carlos Cano


Argentina

martes, junio 24, 2014

Palabras de amor




Él me quiso tanto...
Yo aún sigo enamorada.
Juntos atravesamos una puerta cerrada.

Él, cómo os diría...
era toda mi ocupación,
cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...

Ella, dónde andará,
tal vez aún me recuerda.
Un día se marchó y jamás volví a verla.

Pero, cuando oscurece, lejos,
se escucha una canción,
vieja música que acuna,
viejas palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez,
apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán,
de historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más...
A los quince años no se saben más...


Amaya Uranga y Joan Manuel Serrat


Soledad Bravo

¿Dónde estás corazón?




Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Una mañana de frío invierno
sin darme cuenta se echó a volar
y desde entonces aún le espero
no me resigno a la soledad.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.

Yo le quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez
pero el destino cambió mi suerte
quiso dejarme sin su querer.

Tan sólo el tiempo borrar podría
aquellos años de tanto amor
y una mañana de frío invierno
la luz del alba se oscureció.

¿Dónde estás, corazón?
no oígo tu palpitar
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.

Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
le quería yo tanto y se fue
para nunca volver.


Mocedades

domingo, junio 22, 2014

Días y flores




Si me levanto temprano,
fresco y curado,
claro y feliz,
y te digo: «voy al bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.

Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
(mucho color)
y te las pongo en la risa,
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir su sudor.

Pero si un día me demoro, no te impacientes,
yo volveré más tarde.
Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día:
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba —la rabia de muerte—,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre por dios tengo frío,
la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia —coño— paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.


Silvio Rodríguez

Ruido




Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.

Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cuenta del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.

Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final…

Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.

Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.

Mucho, mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final
la soledad.

Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.

Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.

Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.

Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.

Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.

Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.

Ruido de conjuros,
ruido malnacido,
ruido tan oscuro
puro y duro ruido.

Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.

Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.

Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.


Joaquín Sabina



Explotación didáctica (Óscar Rodríguez).
Comentario de texto.