sábado, noviembre 10, 2012

El ciruelo




Hay en el patio un ciruelo
que es de todos el menor
para que nadie lo pise
tiene reja alrededor.

Aunque no puede crecer
él sueña con ser mayor
pero nunca podrá serlo
con tan poco sol de sol.

No sabe si es un ciruelo
porque ciruelas no da
se le conoce en la hoja
que es ciruelo de verdad.

                         Bertolt Brecht

Paco Ibáñez y Cuarteto Cedrón

domingo, octubre 28, 2012

Sólo le pido a Dios




Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.



León Gieco


Ana Belén, Víctor Manuel

martes, octubre 16, 2012

Te debo una canción




Te debo una canción
que hable de mujeres con piel de quinoto,
del frío manantial
que lava las arrugas de tu rostro.

De hombres que maldicen
y salvan del incendio tu retrato,
con voz de caracola,
gritan tu nombre en los acantilados.

Te debo una canción
para desalambrar cada mañana,
para quitar la sal
del llanto del color de tu pijama.

Para cuando camines
al borde de la vida cada lunes,
te desate las alas
si el metro no se detiene en tu nube.

Te debo una canción
pero esta madrugada sin ventanas,
la usura del raptor de mi futuro,
el muro gris que cerca tu jardín,
en fin, no me dejan soñar.

Te debo una canción
pero la dulce absenta del olvido,
ladridos de noche y televisados,
el muro helado que cerca tu jardín,
en fin, quizá los telediarios,
no me dejan pensar, ya ves, en melodías.
Pero yo estoy en ello, te juro que no se me olvida.

Te debo una canción
que limpie el rostro sucio de las hadas
que encuentras en la calle
en lámparas de oro encarceladas.

Que hable de los libros
que abandonaste en los bancos del parque,
que cuentan el secreto
que mantuvo despierta a Sherezade.

Te debo una canción
que aplaque la iracunda madrugada
si rapto a tu marido
y en cualquier bar las musas nos atrapan.

Pues, si llegamos tarde,
la noche nos abriga como madre
que cuida a sus retoños
y teme que sus niños se hagan grandes.

Te debo una canción
pero esta madrugada sin ventanas,
la usura del raptor de mi futuro,
el muro gris que cerca tu jardín,
en fin, no me dejan soñar.

Te debo una canción
pero la dulce absenta del olvido,
ladridos de noche y televisados,
el muro helado que cerca tu jardín,
en fin, quizá los telediarios,
no me dejan pensar, ya ves, en melodías.
Pero yo estoy en ello, te juro que no se me olvida.

Ismael Serrano

martes, octubre 09, 2012

Alfonsina y el mar




Por la blanda arena
que lame el mar
su pequeña huella
no vuelve más
un sendero solo
de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
un sendero solo
de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe dios qué angustia
te acompañó
qué dolores viejos
calló tu voz
para recostarte
arrullada en el canto
de las caracolas marinas
la canción que canta
en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas Alfonsina
con tu soledad
¿qué poemas nuevos
fuíste a buscar?
una voz antigua
de viento y de sal
te requiebra el alma
y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.

Cinco sirenitas
te llevarán
por caminos de algas
y de coral
y fosforescentes
caballos marinos harán
una ronda a tu lado
y los habitantes
del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara
un poco más
déjame que duerma
nodriza, en paz
y si llama él
no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él
no le digas nunca que estoy
di que me he ido.

Te vas Alfonsina
con tu soledad
¿qué poemas nuevos
fuiste a buscar?
una voz antigua
de viento y de sal
te requiebra el alma
y la está llevando
y te vas hacia allá
como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.



Mercedes Sosa


El Cigala y Tango


Pedro Guerra

Papá cuéntame otra vez




Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.



Ismael Serrano

sábado, abril 07, 2012

Flor de jara




Haz descender una estrella
que bañe mi cuerpo con toda su luz.
Tráeme paisajes de encina en tus ojos
un verde pintado de azul,
limpia de nubes mi cielo,
llena mis horas de miel
tú mi lucero, mi flor de jara, ven.

Haz descender una estrella
que bañe de plata el último sol
tráeme cerezas, granadas de labios,
destellos en tu corazón.
Dame tu olor de manzana
brezo y tomillo en mi piel
tú mi lucero, mi flor de jara, ven.

Haz descender una estrella
que bañe la luna de otro amanecer
tráeme simiente de vida en tus brazos
la fuerza de todo tu ser
quiéreme incienso y retama,
surco y barbecho en tus pies,
tú mi lucero, mi flor de jara, ven.

Luis Pastor

Ya ves




Ya ves
que vamos avanzando
cumpliendo este camino
no lo sé
ya ves.

Ya ves
que vamos recortando
creciendo hacia el ocaso
no lo sé
ya ves.

Ya ves
qué pálidas palabras
se pierden en la noche
sin hallar solución.

Ya ves
que hemos ido surgiendo
de inciertas duras voces
de desesperación.


Recuérdame
como un árbol batido
como un pájaro herido
como un hombre sin más;
recuérdame
como un verano ido
como un lobo cansino
como un hombre sin más.


Ya ves
que fuimos agrietando
los muros mantenidos
no lo sé
ya ves.

Ya ves
que estamos añorando
unos niños perdidos
no lo sé,
ya ves.

Ya ves
que voces diferentes
se cruzan en el alba
buscando la verdad.

Ya ves
que fuimos puente herido
de abrazos detenidos
por ver la libertad.

Luis Pastor y Lourdes Guerra


José Antonio Labordeta / Tiempo de espera


José Antonio Labordeta / Tú y yo y los demás

miércoles, febrero 08, 2012

Qué fue de los cantautores




Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
mánagers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un grandola en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor