domingo, febrero 07, 2010

La bien pagá




Ná(da) te debo,
ná(da) te pido
me voy de tu vera,
olvídame ya
que he paga(d)o con oro
tus carnes morenas
no maldigas paya,
que estamos en paz.

No te quiero,
no me quieras
si tó(do) me lo diste,
yo ná(da) te pedí
no me eches en cara
que tó(do) lo perdiste
también a tu vera
yo tó(do) lo perdí.

Bien pagá(da),
si tu eres la bien pagá(da),
porque tus besos compré
y a mí te supiste dar
por un puña(d)o de parné
bien pagá(da), bien pagá(da)
bien pagá(da) fuiste mujé(r).

No te engaño,
quiero a otra,
no creas por eso
que te traicioné
no cayó en mis brazos,
me dió sólo un beso,
el único beso
que yo no pagué.

Ná(da) te pido,
ná(da) me llevo
entre esas paredes
dejo sepultá(da)s
penas y alegrías
que te he da(d)o y me diste
y esas joyas que ahora
pa(ra) otro lucirás.



Pedro Guerra


Miguel Poveda


Carlos Cano


Joaquín Sabina

sábado, febrero 06, 2010

Rocío




De Sevilla un patio salpicado de flores
y una fuente en medio con un surtidor
rosas y claveles de todos los colores
que no lo soñara mejor ni un pintor
tras de la cancela de hierro forjado
hay una mocita de tez bronceada
y juntito a ella,moreno y plantado
un mozo encendido que hablandole está
la luna rosa de plata bañó el patio con su luz
muy cerquita de su novia dijo el mocito andaluz

Rocío, ¡ay mi Rocío! manojito de claveles
capullito florecido , de pensar en tus quereres
voy a perder el sentido
porque te quiero mi vida, como nadie te ha querido
Rocío, ¡ay mi Rocío!

Ahora es otro el patio salpicado de rosas,
patio de la monjas de la caridad
donde hasta la fuente llora silenciosa
la canción amarga de su soledad
regando las flores hay una monjita
que como ellas tiene carita de flor
y que se parece a aquella mocita
que tras la cancela le hablaban de amor
la luna rosa de plata, el patio bañado de luz
más ya no suena la copla de aquel mocito andaluz


Miguel Poveda

Milonga del moro judío


Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.

Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.


Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.


No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.

La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.


Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay Dios, así lo quiso.

El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.


Jorge Drexler