sábado, mayo 09, 2009

Todos menos tú




Nietos de toreros disfrazados de ciclistas,
ediles socialistas, putones verbeneros,
peluqueros de esos que se llaman estilistas,
musculitos, posturitas, cronistas carroñeros,
divorciadas calentonas con pelo a lo madonna,
trotamundos fantasmas, soplones de la pasma,
pintorcillos vanguardistas, genios del diseño,
camellos que te pasan papelinas contra el sueño,
marcadores de paquete en la cola del retrete,
escritores que no escriben, vividores que no viven,
jet de pacotilla, directores que no ruedan,
más chorizos que en revilla con corbatas de seda,
muera la locura, viva el trapicheo,
tontopollas sin cura, estrategas del magreo,
petardeo de terraza, pasarela, escaparate,
archy, joy, stella, ¿cómo vais de chocolate?
tiburones de la noche con teléfono en el coche y con fax,
caballeros en oferta, señoritas que se quieren casar,
caraduras, obsesos, gualtrapas, lameculos,
azafatas de congreso del brazo de sus chulos,
superman en camiseta, y en la pista dando brincos,
la colección de tetas que hacen bulto en telecinco,
mulatonas caribeñas que ponen a la peña de pie,
blancanieves en trippie, amor descafeinado,
cenicienta violando al príncipe encantado,
cicerones de la ruta del mal. mercachifles del vacío total,
especialistas en nada, inventores del tbo,
julietas demacradas que no encuentran a romeo.

Estaban todos menos tú.
Todos menos tú.
Y yo marcando el 369 22 30,
como un idiota para oirte repetir
en el contestador que te has largado de Madrid.

Y una tribu de repatriados de Ibiza,
que dejaron de ser hippies, pero no de ser palizas,
filósofos con caspa, venus oxidadas,
apóstoles del sida, lengua envenenada,
motoristas hitlerianos con guantes en la mano,
guitarristas de loquillo, kubalas de banquillo,
doctores en chorradas, triunfadores con mosca,
yuppies que esta temporada no se comen una rosca,
equilibristas del tedio, un gorila armando gresca en el bar,
vampiros al asedio de sangre fresca para chupar,
paparazzis, reinonas, skins, perdonavidas,
y un notario de Pamplona que viene a la movida,
muertos que no se suicidan, niñatos, viejos verdes,
y un cuñado de una querida del marqués de Villaverde,
pinchadiscos que te dejan k.o.
con la cosa del bacalao,
morenazos de balcón y rayos u.v.a.
futurólogos borrachos como cubas
un tal Pepe que te puede contar,
doce mil de Lepe sin respirar,
naricillas de saldo, tabiques de platino,
y un psicólogo argentino mostrándote el camino.

Estaban todos menos tú.
Todos menos tú.
Y yo marcando el 369 22 30,
sin escuchar lo que me cuentan.
Todos menos tú.
Todos menos tú.

Y yo más triste que un pingüino en un garaje,
como un borrón en el paisaje de la multitud.

De todos menos tú.
Y yo marcando el 369 22 30.
Sin escuchar lo que me cuentan.
Todos menos tú.

Y yo con manchas de carmín en la memoria,
igual que un perro en el entierro de mi juventud,
entre todos menos tú.

Y yo marcando el 369 22 30.
Pasando de lo que me cuentan.
Todos menos tú.


Joaquín Sabina

viernes, mayo 01, 2009

Poema


Te escribo, Juan,
hermano,
ahora que la lluvia
recorta suavemente
los ruidos en la calle
para hablarte de que ayer,
allá arriba,
en el pueblo vacío
del lento somontano,
enterramos a la abuela
en aquel cementerio
cubierto de hierbajos,
arbustos,
y lápidas deshechas
por el tiempo,
las nieves
y el olvido.

Mientras ella yacía
en la alcoba tan grande
donde tú y yo
jugábamos de niños,
estuvimos la noche
recordando los tiempos,
los paisajes pasados,
las gentes que se fueron,
las tardes de domingo en la fuente,
que ahora
ya no mana aquella agua
que venía del frío.

Tantos trozos de vida recordamos
que el alba nos asaltó de golpe,
y el abuelo,
que apenas dijo nada de nadie
entre la noche,
murmuró suavemente:

Habrá que descenderla
y dejarla en la tierra
con los suyos.
Y la dejamos quieta
allí, bajo la yerba,
las nubes pasajeras,
los cierzos agoreros
y los riscos.

Luego, cuando salimos
ya no quedaba nadie
en el contorno.

Y aquí
en la ciudad de nuevo,
el abuelo,
viendo caer el agua
tras de los vidrios
ha murmurado lento,
con sonrojo:

Hoy seguro que llueve
también
sobre la abuela
allá arriba
en el pueblo.


José Antonio Labordeta

Ojalá que llueva café




Ojalá que llueva café en el campo
que caiga un aguacero de yuca y té
del cielo una jarina de queso blanco
y al sur una montaña de berro y miel
oh, oh, ohohoh, ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo
peinar un alto cerro de trigo y mapuey
bajar por la colina de arroz graneado
y continuar el arado con tu querer
oh, oh, ohohoh...

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha de pitisalé
sembrar una llanura de batata y fresas
ojalá que llueva café.

Pa que en el conuco no se sufra tanto, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
pa que en Villa Vásquez oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
Ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo
sembrar un alto cerro de trigo y mapuey
bajar por la colina de arroz graneado
y continuar el arado con tu querer
oh, oh, ohohoh...

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha é pitisalé
sembrar una llanura de batata y fresas
ojalá que llueva café.

Pa que en el conuco no se sufra tanto, oye
ojalá que llueva café en el campo
pa que en Los Montones oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café.

Pa que to los niños canten en el campo
ojalá que llueva café en el campo
pa que en La Romana oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ay, ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café.

Juan Luis Guerra



Explotación didáctica (Barbara Kuczun)
Explotación didáctica (Agustín Yagüe)

Tiro por la culata


Dicen por ahí los estrategas
que en la lucha la mejor defensa es el ataque,
que para vencer lo sabio es impedir
que el enemigo sea el primero en dar el jaque...
Y en vista de que acechan fieros tiburones
habrá que pertrecharse para la batalla,
me arranco el alma y me maqueo de canalla
y saco los cañones...

Y disparo, disparo, disparo
a ver si mato alguna rata
pero como no veo muy claro
acabo metiendo la pata...
y me sale siempre el tiro
por la culata.

Salgo predispuesto a ser más venenoso
que el cerebro virulento de Maquiavelo,
quiero ser más alevoso que el pañuelo
de Desdémona en las manos del pobre Otelo...
Y a los que quieran coronar el Aconcagua
a costa de ir trepando sobre mis riñones,
que se dispongan a entonar sus oraciones,
¡al alpinista, ni agua!

Juro por San Vito que mi meta es ser
el guardaespaldas de la chica de Corleone,
y cuando olfateo que me están acorralando
me transformo en "killer" como Stallone...
Les digo: "miserables, sois unos vampiros
y espero que vayáis cayendo como moscas"
pero, de pronto el metralleto se me enrosca
y me acribillo a tiros...


Luis Eduardo Aute

Por este jueves de enero


Llueve:
Un breve rumor de río
una caricia de frío
un canto de intimidad.

Llueve:
Notas sobre mi cabeza
un murmullo de certezas
un son de agua y cristal.

Llueve:
Un clamor de alas al vuelo
un temblor de hojas al suelo
un rincón para soñar.

Llueve:
Lágrimas en los cristales
melodías de metales
suspiros de mazapán.

Llueve:
Madrugadas de desvelos
cortinas grises de cielo
auroras de ti y de mi.

Llueve:
Un arco iris de agua
un arpa de lluvia y calma
un espacio azul de mar.

Llueve:
Un manto de terciopelo
pupilas de cieve fría
por este jueves de enero.


Luis Pastor